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7 razones principales para mostrar y no contar

Mostrar. Se trata de un aspecto fundamental de la escritura y de la buena narrativa. Si no muestras la vida mientras sucede, tienes garantizada la falta de interés lector y editorial. Las razones para entender la importancia de mostrar el momento de la historia que los lectores pueden vivir son muchas. Podemos resumirlas en siete. Cuando cuentas y no muestras, el texto se aplana, todo es igual, no se vive la lectura ni se sienten los personajes. Aburre. El texto se hace pesado.


1. No es lo mismo vivir algo a que te lo cuenten.

Lo que te cuenten te lo olvidas al poco tiempo. En cambio, si lo vives es una experiencia que se queda contigo, te marca más. Si lo has pasado mal y se lo has contado a alguien y esa persona no acaba de ponerse en tu sitio, solo hay dos probabilidades: o bien carece de capacidad de empatía o tú no se lo has contado de manera que le implique. Para implicar necesitas un receptor abierto y un mensaje vivo. Los lectores ya están abiertos y esperan zambullirse en tu universo. Tiene que haber agua y peces y algas y plancton y toda la magia necesaria. No basta con nombrar el mar para sentirlo.


2. La novela atrapa porque se vive. 

Sí, de acuerdo, también nos olvidamos de las experiencias. Pero mientras estás leyendo, no. Como te decía en el punto anterior, no basta con nombrar el mar. Así que imagina que le tienes que hacer entender y sentir el mar a alguien que no lo ha visto nunca. Necesitas que sienta el cosquilleo de la espuma de las olas, su sabor salado y fresco, su violencia y su calma. El mar que viene y que va, que dice que sí y se retracta como cuando no nos atrevemos a decir “te amo” o como cuando lo decimos de golpe.


3. Vivir a través de lo que sentimos.

Porque estás experimentando lo mismo que el personaje de turno, puedes estar cerca de él, entender sus razones, su manera de hacer las cosas y todo su mundo, lo cual nos lleva al mundo de la novela que así se vuelve real, un trozo de vida y una experiencia. Te conviertes en un testigo privilegiado de la vida, no de cualquier vida sino de aquella que nos ofrece la narrativa dándole sentido al caos.


4. El lector es el protagonista.

La trama se vuelve una experiencia. A pesar de los protagonistas de la novela, en realidad es el lector quien se vuelve protagonista porque está ahí dentro con ellos, viviendo la historia en primera persona.


5. El lector asume su poder.

Si el lector puede ver cómo siente el personaje, cómo piensa, cómo se mueve, etc., entonces puede presuponer que conoce muy bien a esa persona e incluso, a medida que lo va conociendo puede llegar a decidir lo que siente ese personaje como propio. Para que el lector vea jamás hay que someterlo a descripciones en las que se informa sobre lo que hay. Ver el mar no es sentir el mar.


6. Mostrar es despertar la empatía.

Cuando conoces bien a tus personajes, será fácil. Y para eso tienes que saber cómo respiran, caminan, comen, etc. La empatía implica que los lectores se metan en los zapatos de tus personajes tanto y que por eso mismo los entiendan, les caigan como les caigan, simpáticos o no.


7. Mostrar es fundamental. 

El mostrar facilita un tipo de experiencia lectora es lo que distingue a una buena novela de otra que no lo es. Y es uno de los criterios para que un manuscrito pueda ser considerado para ser publicado o no, es uno de los fundamentales. Una de las peores cosas que se puede decir de un manuscrito es que no muestra, que no emociona.


Mostrar narrativamente no es sencillo y es un error muy común en muchos manuscritos. Por eso mismo insisto en este tema. ¿Has leído la otra entrada con ejemplos prácticos? Aquí la tienes: https://jimenaferlibro.wixsite.com/libros/post/mostrar-vs-contar-un-ejemplo-pr%C3%A1ctico
 


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