• Jimena Fer

Contar y mostrar: diferencias y usos

Actualizado: 13 ago

¿Qué es contar? ¿Y mostrar? ¿Cuándo te conviene contar y cuándo, mostrar? ¿Para qué mostrar? ¿Por qué contar? Trucos, usos y un ejemplo práctico. Contar vs. Mostrar es un combate que los autores necesitan ganar para que su historia llegue a los lectores con fuerza.


Sobre las diferencias y usos de contar y mostrar

Para desarrollar este amplio y confuso tema , necesitamos desgranarlo en los siguientes pasos:

¿Qué es contar en narrativa?
¿Qué es mostrar en narrativa?
¿Cuándo contar y cuándo mostrar?
¿Qué decisiones tomas para mostrar o contar?
Decisiones de autor para mostrar y no contar
Los protagonistas necesitan mostrarse
Mostrar vs. Contar
Cómo mostrar, paso a paso
Decidir mostrar o contar


Si nos ocupamos de las diferencias y usos de contar y mostrar, necesitamos empezar por saber qué funciones cumple cada uno de estos aspectos.


¿Qué es contar en narrativa?

Es resumir una situación o una acción. Es informar y describir. Es una nota a pie de página. Es un apunte que ayuda a entender la historia. Contar implica saber.


¿Qué es mostrar en narrativa?

Detrás de las palabras, frases y párrafos se esconden y protegen los secretos de la narrativa de cada autor. Mostrar narrativamente nada tiene que ver con el lenguaje de los medios visuales. La narrativa tiene sus propios secretos y sus propias leyes. Mostrar es abrir una puerta a que los lectores puedan sentir y ver lo que le pasa a los personajes. Es la manera en que logras que los lectoras se metan en la historia. Cuando un lector vive tu historia es debido a varios factores y uno de los más importantes es porque la estás mostrando. Mostrar implica experimentar.




¿Cuándo contar y cuándo mostrar?

Si nos ocupamos de las diferencias y usos de contar y mostrar, después de saber qué funciones cumple cada uno de estos aspectos, necesitamos verlos en diferentes textos.

Puedes resumir miles de quilómetros en una frase: Susi llegó puntual al aeropuerto de Barcelona y nadie la esperaba. También puedes contar que Susi está triste porque eso desecadena lo importante que viene después y como es importante, quieres mostrarlo. Y precisamente porque es importante quieres que los lectores lo vivan, lo experimenten. Pero aún, no. Solo quieres contar algo que desencadena lo que vendrá. Necesitas que los lectores tengan esa información. Susi llegó puntual al aeropuerto de Barcelona y nadie la esperaba. No le importaba, pero sin quererlo se deslizó por una tristeza abismal. Ahora bien, llegar a un aeropuerto y que nadie te espere, no es una condición para que te embargue una tristeza abismal. Aquí hay algo más. Necesitamos un poco más de información, claro. Pero también necesitamos sensaciones para ponernos en el lugar de Susi y experimentar lo que le está pasando.

Susi llegó puntual al aeropuerto de Barcelona y nadie la esperaba. No le importaba, pero sin quererlo se deslizó por una tristeza abismal. Esperó el autobús en una fila de 12 minutos y 54 personas. Le gustaba contar. Contó minutos y personas una y otra vez. Había dieciocho adoquines y al día siguiente cumpliría 18 años. Era una señal marcada a carmín pero sin besos. La libertad de ser adulta olía a ciudad. Todo era de color rojo, su sangre bullía como los guisos de chorizo de su abuela recientemente fallecida. Susi seguía la misma receta mecánica desde que tenía memoria con la pimienta rancia entre los labios, la carne húmeda entre los dedos, dejaba caer las patatas blandas en la olla. Se agarró a su maleta con las manos afiladas. Sus venas le gritaban como los cerdos que pedían clemencia a su abuela durante la matanza. Los ojos se le cerraron a hierro, eran las puertas de su secreto mientras respiraba aún las súplicas de la anciana. Su cerda Margarita había sido su única amiga durante cada día de castigo durante sus 17 años. Ahora su abuela también estaba muerta y a Susi nadie la castigaría nunca más.

Si puedes ver, sentir, oír, oler y los sabores de la tristeza, la rabia y la determinación de Susi es porque te la he mostrado. Mostrar implica sensaciones. Si sabes qué la ha llevado a matar a su abuela, es porque te lo he contado. Contar implica información. Como ves, no hay una frontera perfecta y clara siempre. A veces, contar y mostrar forman una trenza.


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¿Qué decisiones tomas para mostrar o contar?

Vamos analizar las diferencias y usos de contar y mostrar observando de forma muy directa un texto. A continuación lo analizamos desde dentro de un texto con un pequeño párrafo pequeño y muy efectivo. Pertenece a Loba negra, de Juan Gómez Jurado. Es el siguiente:


"La mente de Antonia Scott es más bien como una jungla, una jungla llena de monos que saltan a toda velocidad de liana en liana llevando cosas. Muchos monos y muchas cosas, cruzándose en el aire y enseñándose los colmillos."

¿Crees que el autor se ha dedicado a mostrar cómo piensa Antonia Scott o nos lo cuenta?

El fragmento no está elegido al azar. Pertenece a la narrativa generalista, es claro, no ofrece connotaciones lingüísticas, la estructura es muy clara, muy evidente y ofrece coherencia, emoción, un pulso narrativo firme, un tono cercano y estilo visual. Es decir, tiene de todo y de todo lo que hace falta para que los lectores se metan dentro de la historia sin esfuerzo. En este ejemplo de Antonia Scott sí que contar y mostrar están perfectamente diferenciados, claro. Analizaremos un fragmento en el que el autor decide mostrar a su protagonista.


Pero, mostrar... ¿Por qué? ¿Cómo? Lo primero que nos tenemos que contestar es: ¿qué cuenta? Pues vamos a ello: cuenta sobre un personaje femenino que está pensando. Se trata de la protagonista, Antonia Scott, una mujer fuerte y cerebral. Podría haber escrito: "Antonia Scott piensa y siente miedo." Pero eso habría sido muy plano. Contar no implica emociones. El autor necesita que los lectores sientan cómo Antonia piensa y cómo siente miedo. Por eso ha decidido mostrarlo.


Hay que tener en cuenta al personaje. Antonia es la protagonista, eso impulsa a los lectores a tomar puntos de vista. Queremos saber de ella. Es importante que los lectores la entiendan y empaticen con ella. De ahí nace la primera decisión: mostrarla. No contarla, no informar sobre ella, no describirla. Lo que se cuenta se olvida, lo que se experimenta y vive, se queda en el recuerdo. Ahora mismo el autor quiere mostrar a su protagonista. "Antonia Scott piensa en la situación y siente miedo" no es la opción a seguir porque implica contar y olvidar. Por si todo lo anterior fuera poco, Antonia necesita tomar una decisión realmente importante y también por este motivo es imperativo mostrar y no contar. A veces, contar y mostrar están seprados y cada aspecto ocupa un espacio que se diferencia.


Decisiones de autor para mostrar y no contar

Hay infinitas maneras de mostrar cómo un personaje piensa. Observemos cómo lo hace Gómez Jurado con Antonia para destripar sus secretos.


 "La mente de Antonia Scott es más bien como una jungla, una jungla llena de monos que saltan a toda velocidad de liana en liana llevando cosas."

La anterior es la primera frase de un corto y efectivo párrafo. Empezamos con una visión general, una suerte de plano amplio para ver a Antonia. Y para comprobar su estado actual, que es de nerviosismo.


¿Por qué una jungla?

El autor ha elegido una jungla para esa visión panorámica. Quiero mostrar con una imagen clara cómo es la mente de Antonia Scott en este momento. Pues, es una jungla. Sabemos que una jungla es un lugar ocuro, húmedo, caótico. Es un lugar ideal para secretos de los que no se ven ni se controlan. Podemos imaginarla al leerla, podemos sentir su humedad sofocante. Es algo salvaje, que no se puede dominar. No depende del control de Antonia, ella está libre de culpa y sigue siendo una mujer capaz, una protagonista fuerte. Es realmente importante quitarle toda culpa a Antonia y mostrarla indefensa ante su miedo porque lo que define a Antonia es su valentía. No interesa dudar de la protagonista, para nada, vamos, eso no le interesa a nadie y menos tratándose de Antonia Scott.

La jungla es también es un lugar de difícil acceso, oscuro, lleno de peligros. El autor no ha elegido una pradera ni un mar tranquilo por alguna razón específica. Le interesa mostrarnos la fuerza de esa mente de jungla, indomable y tupida. Con la jungla nos quiere dar a entender muchas cosas. El concepto de jungla nos conduce a los lectores a una imagen mental concreta y luego en apenas unos microsegundos, le imprimimos significados personales dentro de un campo de la imaginación que el autor ha encendido. Cuando entre contar y mostrar marcas fronteras, el texto siempre resulta mucho más evidente.


Los protagonistas necesitan mostrarse

Si un autor logra mostrar bien a sus personajes es una suerte de incendiario de cerebros. Ese autor crea chispas de imaginación. Si nos contara que "Antonia está nerviosa y siente miedo", nuestra imaginación se quedaría dormida. La jungla nos despierta y estimula en un sentido concreto. Si la mente de Antonia fuera como un lago suizo entre florecillas silvestres y la vaca de Milka, no tendría el mismo impacto. Y mucho menos si fuera como un salón hogareño. La imagen de la jungla ya nos muestra mucho.


"Muchos monos y muchas cosas, cruzándose en el aire y enseñándose los colmillos."

Necesitamos precisar. En la jungla pueden suceder miles de cosas. La jungla, esa visión panorámica, no nos basta. Hay demasiados secretos, poco podremos destripar como lectores. Y el autor nos guía con una linterna y provocando estallidos en nuestra mente mientras nos destripa la imaginación. Es fundamental precisar qué pasa en esa jungla para que no sea una jungla cualquiera. Así, de lo general empezamos a precisar. En esa jungla hay monos. Podría haber mariposas, serpientes, pumas y etc. El autor ha elegido a los monos. Y con ellos nos muestra la velocidad y el nerviosismo. Imagina una jungla llena de monos. También nos imaginamos chillidos. Los monos ni son lentos ni silenciosos. Ya podemos sentir más sobre la mente de Antonia.


Monos. ¿Te imaginas un día en que tu cabeza sea una jungla llena de monos? ¿Cómo es ese día? ¿Y mariposas azules? ¿Te imaginas un día en que tu cabeza esté llena de mariposas azules ligeras? ¿Es un día diferente del de los monos? ¿Y si fueran serpientes o tigres o rinocerontes? Y si los pensamientos fueran moscas, ¿sería lo mismo?

Monos, sí. ¿Y no podría ser un perrito o un cervatillo? Ahora mismo, no, porque la imagen cambiaría demasiado. No interesa mostrar a una Antonia vulnerable. Antonia es fuerte. Pero está hecha un lío. Y no es culpa suya, la jungla es indomable y está habitada por seres menos controlables aún, monos. Antonia está metida en un lío grande e incontrolable.


Esos monos hijos de la selva, "saltan a toda velocidad de liana en liana llevando cosas". No regalos, no plátanos, no. Cosas. Cosas, qué pesadez. Una se pasa la vida aguantando cosas y los p... monos vienen con más. Y ahí está ella, Antonia con apellido de James Bond. Scott, Antonia Scott. Una jungla y un montón de monos con cosas. Hay que jo... Todo es complicado. ¿Podrá Antonia con tantas cosas? Porque hay que tener en cuenta que ella puede con todo, pero esta vez parece demasiado, una jungla llena de monos. Y entonces...


"Muchos monos y muchas cosas..." Parece que se multipliquen. Hay más ruido. Hay más lío. Nos puede estallar la cabeza. Si nuestra protagonista explota todo se va a ... Pero estructuralmente hay algo más. El autor nos ha mostrado la cabeza de Antonia, nos ha facilitado una panorámica y nos ha acercado con el microscopio a su interior. Ha utilizado un animal y en la 2ª frase lo retoma. ¿Por qué lo retoma? O mejor dicho: ¿para qué? Pues, muy claro.


Para la cohesión del párrafo y la coherencia interna.

Evidentemente, si has puesto monos o problemas o edificios o lo que sea, en la segunda frase lo retomas. No se puede cambiar de monos a rosas. No se entendería nada. Pues resulta que son monos que vuelan. Son pensamientos y sensaciones que viven en un cerebro tupido e ingobernable, llevan cosas y encima los muy ... ¡Vuelan! Ya no hay manera de atraparlos. "...cruzándose en el aire y..." No se quedan un segundo quietos. Son lo indomable dentro de la jungla indomable. ¿Entonces? Aquí pasa algo. Al apurar el microscopio descubrimos la verdad de lo que siente Antonia James Bond Scott. Colmillos. ¿Colmillos? "... y enseñándose los colmillos." Furia bestial. "Muchos monos y muchas cosas, cruzándose en el aire y enseñándose los colmillos." Peligro. La super Antonia siente peligro. ¿Y?


"Hoy los monos llevan cosas terribles y Antonia siente miedo"

Sí, efectivamente. Por si el lector necesita alguna confirmación o precisión: "Hoy, los monos llevan cosas terribles..." Y solo se puede usar a los monos para esto. Sí, también por coherencia interna. El autor sigue tirando del segundo elemento que introdujo al comienzo, los monos. Unos monos que no están elegidos al azar. Y que son terribles. No podría haber dicho todo eso al principio? No, porque este autor quiere mostrar y no quiere contar. Lo decidió al comienzo. Gradualmente y con precisión nos ha ido mostrando lo que siente Antonia. La podemos ver perfectamente.


"...y Antonia siente miedo." Ya lo intuíamos, pero el autor quiere darnos una bofetada. Se cierra el párrafo con una bofetada implacable. Lo cierra todo.

"Hoy, los monos llevan cosas terribles, y Antonia siente miedo." Y el verbo está en presente para q la bofetada sea efectiva. La emoción al final para q la bofetada sea efectiva. Hemos ido de la panorámica hasta en centro de Antonia. Y de allí nos vamos a verla perfectamente

Vuelve a leer el párrafo completo. Saboréalo. Tiene más lecturas, te puedes entretener con eso un rato.


Mostrar vs. Contar

¿Cuál era nuestro objetivo? No solo contar y mostrar. Buscamos las diferencias y usos de contar y mostrar.

Entonces analicemos: ¿qué hay más racional que pensar? Antonia Scott pensó en la situación y sintió miedo.

¿Y cómo muestra el autor a Antonia y lo que piensa? De manera muy visual y jugando con las emociones. Empezó con un plano general para llegar a lo específico hasta dar con la clave que ilumina todo y nos permite ver al personaje de Antonia entero. Y todo eso en tres frases. No son tres frases cualesquiera ni cualquier elemento.


Cómo mostrar, paso a paso

Hay una estructura general muy clara:

a. de panorámica a específico para ver la totalidad al final. Empezamos con una visión general, una suerte de plano amplio para ver a Antonia.

b. de algo oscuro a algo más oscuro, de la jungla al miedo. Es fundamental precisar qué pasa en esa jungla para que no sea una jungla cualquiera. Así, de lo general pasamos a precisar. ¿Qué hay en la jungla? El autor elige a los monos. Empezamos por la mente de Antonia porque vamos a mostrar lo que piensa. Si nos ocupáramos de su digestión (de una situación difícil, por ejemplo) empezaríamos por el estómago. Pero aquí interesa su mente. Antonia es un personaje que lo analiza fríamente todo, ella es su mente y por eso nos interesa tanto. Los monos son rápidos y Antonia es una agente especial que se ocupa de la seguridad mundial. Si ella no piensa rápido, las catástrofes son inevitables. Pero ahora mismo tiene que tomar una decisión importante, necesita saltar de idea en idea como un mono.

c. y luego tenemos dos elementos: unos animales y cosas terribles. Hay que elegir esos animales o lo que sea. ¿Podría ser un transatlántico que destruye icebergs? Sin lugar a dudas, siempre y cuando nos sirviera para nuestro personaje. Cada animal, cada objeto, cada palabra lleva a un camino semántico diferente, desata significados distintos. Podrían ser mariposas y la ligereza o una serpiente y un secreto. Las posibilidades son múltiples.


Decidir mostrar o contar

Si nuestro personaje central hubiera sido una reina del siglo XVIII, quizás sus pelucas nos servirían para mostrar lo que siente o cada uno de sus caprichos. ¿Y si fuera un androide? En ese caso unos monos darían pie a muchos significados muy alejados a los de Antonia Scott. Serían algo extraño para el androide, ¿verdad? Quizás nos sirvan ballenas para mostrar la alegría incontrolable de una surfista pizpireta.

Para contar y mostrar vas eligiendo las imágenes y la información que más te interesa. En cada autor reside la decisión de cómo quiere mostrar a sus personajes para provocar que los entendamos, empaticemos con ellos y que nos emocionen mientras nos olvidamos del resto del mundo. No son decisiones sencillas. Primero piensa en una imagen que muestre el estado general de tu personaje. Y a partir de esa imagen, vas decidiendo y eligiendo. Para escribir es absolutamente imprescinble reflexionar, darle vueltas a lo que quieres comunicar y eleigir. Reflexionar y escribir están muy unidos. Ambos requiren tiempo. Contar y mostrar son parte de las decisiones que tienes que tomar al escribir. Nada de esto es automático. Puede salirte solo o a veces, necesitarás horas o días. Hacer trucos de magia narrativa requiere tu paciencia, determinación y entrega.

Si necesitas más ejemplos sobre contar y mostrar, sus diferencias y usos, tengo una artículo más sobre la cuestión, clica aquí y lo encontrarás


Permíteme que te presente algo más sobre mi curso de novela, a quienes participan en él y sus valoraciones:




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