• Jimena Fer Libro

La novela no es ideas

Actualizado: 26 feb

Una idea por sí sola no hace una novela. La idea es la semilla inicial y todo depende de cómo las desarrolles. Escribir es reflexionar y elegir. Transformar la idea en novela requiere determinados pasos concretos y sobre todo, tiempo.


Lo que convierte una idea muy utilizada o muy común o muy básica en algo excepcional es tu mirada. La manera en que ves el mundo que pertenece única y exclusivamente a ti como ser diferente. Si caminas de una determinada manera, hablas de una determinada manera, comes de una determinada manera, también escribes y ves la vida de una determinada manera. A lo mejor te resulta difícil contestar a la pregunta sobre cómo ves la vida; pero sí que puedes sentarte en algún lugar tranquilo y mirar a tu alrededor, ver más allá y descubrir el significado profundo de un semáforo, un árbol, un perro, un gato o una canción, un momento de espera interminable o tantas otras cosas más. Ayuda que tengas un cuaderno y vayas apuntando cada día durante unos 10 o 20 minutos qué ves y como verías lo mismo desde la perspectiva de otra persona completamente diferente, desde otro sitio o desde la perspectiva de una planta o un animal. Es como sacar fotos desde diferentes ángulos, pero con palabras.


Cada vez que la mirada de un escritor se detiene en algo, ve más allá porque se hace las preguntas necesarias que luego articulan toda la novela: ¿por qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿con quién?, ¿cuándo? Buscar el porqué profundo implica dar significado a cada objeto y cada personaje de la novela. Es un ejercicio que puedes hacer cada día para impulsar tu escritura. Este un proceso empieza ya a partir del momento en que se comienza a desarrollar la idea para una novela.


Estamos inmersos en el reto #CarnavalNarrativo a través de mi Boletín. El día 1 contenía la siguiente pregunta:


Para trasformar una idea en novela, hay que …. (solo 1 palabra)


La única respuesta posible es (y la primera del día):


Menciono la palabra "elevar" en cuatro ocasiones. Y además de forma muy directa: "Pero una gran idea no hace una novela. Es más, muchas ideas pueden quedarse bastante cortas como semillas de un gran bosque. Tienes que elevar tu idea a un nivel superior y eso solo es posible si le das forma de premisa."


Si quieres elevar mucho una idea tienes que buscar aquello que le da una vuelta a lo esperado o a las expectativas.


Cuando estás trabajando sobre una idea, puedes hacerte más preguntas a modo de prueba para saber si vas por buen camino. A continuación, te sugiero algunas opciones que te servivirán:


1. ¿Cuál es tu idea? Escríbela. ¿Cuáles son las circunstancias que dan un giro a una idea para hacerla algo único, original e inolvidable? Haz una lista de posibilidades.


2. Haz impuesto circunstancias que retan a tu idea con el truco del "¿Qué pasaría si..." ¿Qué pasaría si esta idea se topa con estas circunstancias que la desafían? Ahora es importante que analices la relación que hay entre esas circunstancias y los deseos y temores de tu protagonista. Si no hay ninguna relación, no vas por buen camino.


3. ¿Qué es lo que más te gusta sobre la manera en que estás desarrollando tu idea? ¿Crees que llamará la atención a tus lectores también? ¿Por qué? ¿Puedes darle una vuelta más? Inténtalo, ponte a prueba.


4. Imagina una imagen que simbolice tu historia. Tiene que llamar la atención, obviamente. ¿Qué momento representa esa imagen? Si no es un momento crucial, no te interesa.


5. ¿Qué emoción primordial quieres que tus lectores sientan con esta historia? Escríbelo y explícate bien. Luego reflexiona más para descubrir otras maneras de elevar esta misma y exacta reacción que deseas.


6. ¿Qué momento trascendente en la novela reflejaría tu idea? ¿Puedes hacerla más intensa todavía? Inténtalo, ponte este reto. Te aseguro que te valdrá la pena. Tienes que saltar la barrera del "no se me ocurre nada más" que es algo que te limita.



Conclusiones:


  1. La novela no es ideas. Es ideas desarrolladas.

  2. Para pasar de la idea a la novela, es imprescindible elevar la idea

  3. Trabajar la idea implica someterla a diferentes circunstancias que la reten

  4. Hay una relación estrecha entre lo que quiere y teme el protagonista, la idea inicial y los retos que enfrentará.

  5. Es muy importante preguntarse el porqué de cada elemento de una historia para que tenga sentido.


TOMA NOTA:

Esta entrega continúa en el artículo "Cómo escribir personajes inolvidables"




 

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