• Jimena Fer Libro

3 claves para arcos dramáticos de personajes literarios

Actualizado: 13 ago

Tienes la vida de tu protagonista en tus manos. Y la de tus lectores también. Bien sabes que necesitas que el corazón de tu protagonista se rompa si quieres atrapar el corazón de tus lectores. Es fundamental. De lo contrario, no hay historia. Todo depende de su corazón, no del tuyo. Toma su corazón palpitante, siente su latir en las palmas de tus manos. Te mira con amor, pidiéndote clemencia. Tu novela depende de los personajes y del arco dramático, que es lo mismo que su evolución y su crecimiento.


¿Cómo hacer un arco de personaje? Necesitas 3 consideraciones básicas, las que vamos a tratar a continuación.


1. El eje central del arco dramático

2. El baile entre el protagonista y el antagonista

3. El conflicto da vida al arco dramático. Un ejemplo práctico

Cada pieza encaja para construir el arco dramático

Conclusiones


1. El eje central del arco dramático

Si quieres que tu novela soporte mucho más de lo que crees, no puedes perder de vista su eje central. En ese eje central está ubicado el cauce central, las peripecias de tu protagonista. Eso es la columna vertebral de la trama. Y es la que marca la evolución del protagonista y su arco dramático. ¿Y en qué consiste? Pues, en empujar y empujar al protagonista para que esté en riesgo de perder todo lo más valora mientras lo retamos a que consiga su meta final. Ahora bien, no se empuja de cualquier manera. ¿Cómo se consigue? Se hace gradualmente, de forma coherente y creíble. Y es así como el protagonista vive un arco de transformación y los lectores crecen con él.


¿Qué? Empujar y empujar al protagonista para que esté en riesgo de perderse todo lo más valora. 
¿Cómo? Se hace gradualmente, de forma coherente y creíble.

Así que vamos a verificarlo. Por eso me gustaría que contestaras a dos preguntas clave sobre el arco dramático. Piensa en una trama lineal y clásica de comienzo, nudo y desenlace:

  1. ¿El protagonista corre el riesgo más grave de la novela al principio?

  2. ¿El protagonista corre el riesgo más grave de la novela al final?


La respuesta rotunda, como un rayo divino es:

NO. No, no, no, no, no, no, no, no, no, no. De ninguna de las maneras.






Eso solo ocurre en el desarrollo y el clímax.






2. El baile entre el protagonista y el antagonista

Volvamos a los personajes. Es imprescindible pensar sobre el conflicto en la historia y en todas las variadas maneras que se puede amenazar la vida del protagonista para que todo se le ponga al revés, siempre de forma lógica con la trama y el recorrido del personaje. Es ahora cuando necesitas reflexionar mucho y tomar las decisiones más naturales. Si fueras el arco dramático, la transformación no es creíble. Así que ahórrate los hospitales, los accidentes y las muertes repentinas, no son creíbles y además rompen el arco de transformación natural del protagonista.

No podemos que olvidar que cada Caperucita tiene su lobo, que cada Cenicienta tiene su madrastra y que a cada Bella Durmiente la espera su bruja maléfica. El protagonista y el antagonista tienen una relación coherente que es fundamental para que todo sea creíble y cada giro resulte significativo. El protagonista tiene que estar vinculado al conflicto central de la historia, que nace ya con la idea inicial y para ello necesita a su antagonista. Protagonista y antagonista son las dos caras de la misma moneda y se necesitan. Juntos dibujan el arco dramático. No hay otra manera si queremos que el protagonista goce de una transformación verdadera. Sobre la idea inicial, al meta y el conflicto para crear personajes tienes esta entrada: Cómo crear personajes literarios inolvidables



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3. El conflicto da vida al arco dramático. Un ejemplo práctico

El eje central marca el arco dramático del protagonista. Es un camino que comparten protagonista y antagonista. Ambos luchan desde el conflicto, que es la lucha por alcanzar las metas externa e interna del protagonista. Siempre hay dos metas, una visible y otra invisible, una es externa y la otra, interna. La meta nace ya desde la idea inicial y el tema que quieres desarrollar en tu novela. Y así el arco dramático garantiza una evolución.





Nos zambullimos en un ejemplo práctico.







Imaginemos que tenemos una novela que trata de una mujer que ha sido abandonada de niña y que desea pertenecer a algo, alguien (esta es la meta invisible). Es huérfana y busca el amor. Se llama Vanesa. Busca el amor desesperadamente, esta es su meta final. Su arco dramático se perfila desde su sensación de abandono hasta el amor que conseguirá, aunque aún no sepas de qué tipo de amor se trata.

Cuando la conocemos, está casada pero no tiene amor, su marido es indiferente y frío, solo le interesa el poder. Vanesa está dispuesta a arriesgar casi todo en su vida por sentirse amada. Es tímida y callada, dentro de sí, en su corazón, lleva una bomba a punto de explotar, ella sabe que puede estallar y perderlo todo en cualquier momento. El amor le quema a causa del desamor de la continua sensación de abandono.

Ahora mismo lo primero que necesitamos pensar es que tenemos que determinar cuál va a ser la oposición que encontrará esta mujer dispuesta a arriesgarlo todo por amor o de lo contrario no lograremos un arco dramático significativo. Precisamente nos tenemos que ocupar de que el amor sea herido, de esto nace el conflicto. ¿Y entonces qué pasa si su marido le es infiel? ¿Qué pasa si ella o él o ambos son infieles? ¿Y si ninguno de los dos sabe amar? ¿Qué opciones tienen? Si queremos un gran conflicto sobre el amor, sus complicaciones y el deseo como una sed en el desierto de sentirse amado a cualquier precio, necesitamos seguir pensando. Si el conflicto tiene fuerza, el protagonista luchará más y mejor y por consiguiente el arco dramático será más importante, más humano y aportará más intriga.

Un conflicto muy elevado podría ser que Vanesa considerara vivir una aventura con el hermano de su esposo o su mejor amigo, que fuera el resultado de una atracción pasional muy fuerte que implicara que Vanesa lo pierda todo. Perdería no solo el marido y que el marido perdiera a su hermano y que todo se vuelva patas arriba porque el engaño, la mentira, la prevaricación y la traición son retos muy grandes en este momento. ¿Qué pasaría si el hermano le pide al marido de ella que los deje ser felices? ¿Qué pasaría si ella le pide a su marido que la deje vivir con quien ella ahora cree que ama, justamente el hermano de su marido? ¿Qué pasaría si ella o el hermano hablaran con los padres de estos dos hermanos?

Analiza las posibilidades de tu historia y de tus personajes, cuanto más embrollo, mejor, ya que el arco dramático será más atractivo. Y el embrollo máximo que hay que considerar es si ella o el hermano matarían al marido porque se puede empujar un personaje hasta ese límite. Claro, entonces te vas a un thriller pasional. En definitiva, de lo que estamos hablando es de una protagonista y su meta y su necesidad central que ponemos en peligro, nada más y nada menos para dibujar un arco dramático atractivo y emocionante.


Cada pieza encaja para construir el arco dramático

Cada vez que el personaje lucha internamente tiene que tomar una decisión muy difícil, muy dura, que a su vez crea consecuencias para conflictos externos cuando el protagonista tiene dos deseos que son mutuamente excluyentes. Para Vanesa encontrar el amor y enamorarse del hermano de su marido es un dilema. Y es algo muy diferente del conflicto interno que tienes que presentar, no olvides que ella necesita con urgencia sentir que pertenece a algo o alguien para borrar la sensación de abandono que arrastra toda su vida. Lo que hace falta son problemas muy claros con repercusiones muy claras. Conflictos externos, cosas que le pasan a Vanessa y que son las que determinan el arco de transformación porque la empujan a tomar decisiones e ir evolucionando y descubriéndose.


El arco dramático de tu personaje literario se concentra en el recorrido del protagonista. En nuestro caso, estamos con Vanessa desde el abandono sin remedio a la conquista de no sentirse abandonada y pertenecer. El protagonista cree que ha elegido con conocimiento de causa, que puede ser consciente de los riesgos y las consecuencias a las que se enfrenta. Pero sabemos que no es así. Se enfrentará a otros que asumen posiciones contrarias a las del protagonista. Puede haber personajes secundarios que encarnan en cierta medida las dudas del protagonista. ¿Quién sería? ¿Y qué pasaría si su hija la descubre? Podría tratarse de una hija que la idealiza o de una hija que se siente abandonada por su madre, con lo que se abren las puertas del infierno cuando esta hija tema que su madre la abandona por un amor que creía que estaba reservado para ella. Y así, como puedes observar, el arco dramático del protagonista se engarza con otros arcos dramáticos de los demás personajes.


Las mejores novelas tienen conflictos y arcos dramáticos con muchos niveles y todos se van sumando, empujando, colaborando y trabajando de manera coherente para oponerse al protagonista con todas sus fuerzas que, finalmente, conducen a un clímax. Ese es el momento en el que el protagonista y el conflicto chocan estrepitosamente de frente. Puede que como autor te gusten mucho tus personajes, puede que incluso los ames tanto que no quieras molestarlos, incomodarnos o lastimarnos. Si lo haces así, no hay arco dramático. Pero tu trabajo como novelista requiere que seas un poco o muy insensible, que veas toda la historia, porque lo que te importa es la historia y no solo el protagonista. Tu objetivo es contar una historia que emociona a tus lectores, que les permite descubrir aspectos de la vida que aún no conocían, que vena la realidad de una manera nueva. Si te importan más los personajes que la historia, no hay arco dramático ni el héroe puede triunfar. Pero es esencial que el protagonista triunfe con un conflicto y unas apuestas elevadas porque sus metas corren peligro.


En definitiva, una novela no es interesante si no hay un arco dramático, el cual crece a partir de los obstáculos en la ruta del protagonista para conseguir lo que su corazón desea.


Conclusiones

  1. el arco dramático de los personajes literarios depende de su transformación

  2. el arco dramático se perfila sobre el cauce central de la trama

  3. el arco dramático de los personajes se alimenta de los retos contra la meta de cada personaje

  4. los arcos dramáticos interactúan para reforzar el arco dramático del protagonista

  5. los arcos dramáticos dependen de cada personaje, sus metas y los conflictos que los retan

  6. rómpele el corazón a tu protagonista para que se haga más fuerte y que los lectores también se transformen con él.




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