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Cómo escribir la primera página de una novela: 3 elementos para construir un comienzo eficaz

Foto del escritor: Jimena Fer Libro
Jimena Fer Libro
26 mar 2021
23 min de lectura

Actualizado: 1 sept

La página 1 no necesita una frase espectacular ni una colección de trucos, necesita situar al lector, presentarle a alguien a quien quiera seguir y poner en marcha una historia.



La primera página de una novela no se sostiene solo con una frase llamativa. Aquí aprenderás a analizarla con tres preguntas : cuándo y dónde, quién y qué ocurre. Así podrás comprobar cómo funcionan en tres novelas muy distintas y a aplicar el mismo método directamente a tu manuscrito.


La página 1 es pequeña, pero carga sobre sus hombros una responsabilidad enorme. Es el primer lugar donde el universo que tienes en la cabeza deja de pertenecerte únicamente a ti y comienza a existir para otra persona. El lector todavía no conoce tus intenciones, no sabe qué ocurrirá dentro de cien páginas y tampoco puede completar lo que has dejado fuera. Solo dispone de esas primeras líneas y de lo que consigue comprender, sentir e imaginar a través de ellas para elegir tu novela.


La primera página de una novela no se sostiene solo con una frase llamativa. Aquí aprenderás a analizarla con tres preguntas
La primera página de una novela no se sostiene solo con una frase llamativa. Aquí aprenderás a analizarla con tres preguntas

Índice


Si quieres ampliar la construcción global del proceso, mi guía Cómo escribir una novela paso a paso sitúa personajes, narrador, estructura, trama, capítulos y escenas dentro del recorrido completo de creación de una novela.


Comenzar una historia

Ha de ser muy clara y contener una promesa junto a alguien, el protagonista, que nos resulta simpático y empático, lo cual nada tiene que ver con que sea bueno o malo, es una cuestión ligada a su humanidad, no a su moralidad. Esa promesa es clara, está delineada y bien perfilada a través del conflicto. Esto es nada más ni nada menos que la premisa inicial. Todo empieza con el momento en que al protagonista le sucede algo que se resolverá a través del desarrollo hasta el final de la historia.

El conflicto es el reto que está viviendo el protagonista y ya en la primera página lo conocemos bien, lo suficiente como para querer acompañarle y ver cómo puede resolverlo. No se trata de un conflicto interno solamente sino de un conflicto externo, siempre externo, que dispara el conflicto interno. No es un familiar, ni pareja ni nada nuestro, pero hay algo en ese personaje que nos empuja acompañarle sin poder evitarlo, nos resulta familiar y el autor nos impulsa a desearle la mejor de las suertes.

Todos estos factores son los que determinan que un autor pueda seducir y secuestrar a sus lectores cuando la historia empieza. Esto ha de ocurrir obligatoriamente en la primera página o página y media de un texto para que sea efectivo.


El comienzo de una novela representa el 10-15 % de la historia. Es la puerta de entrada al universo que has creado y el territorio en el que empiezas a cumplir una promesa en el que nos muestra que aquí hay alguien, algo está ocurriendo y merece la pena continuar para saber adónde conduce. Dentro de ese comienzo existe, sin embargo, un espacio todavía más pequeño y decisivo que es justamente la primera página, el primer contacto real entre tu historia y una persona que no sabe absolutamente nada de ella.


Cuando trabajo con manuscritos, esa primera página me interesa precisamente por eso. No la leo buscando una frase prodigiosa (pero si la hay, mucho mejor), una pirueta de estilo o un truco capaz de engañar al lector durante treinta segundos. La leo para comprobar si ya puedo entrar en el relato, si sé dónde estoy, a quién sigo y qué está alterando su mundo, aunque esa alteración todavía sea pequeña. Una buena página 1 no necesita contarlo todo, pero sí necesita abrir con claridad el espacio narrativo en el que todo podrá ocurrir.


Esta es también la diferencia esencial de la guía que vas a leer. Encontrarás muchos consejos sobre empezar con acción, formular una pregunta misteriosa, sorprender, crear suspense o escribir una primera frase inolvidable; algunas veces funcionan y otras no, porque dependen de la novela. Aquí vamos a hacer algo distinto: leer la página completa como una unidad narrativa, desmontarla en tres piezas muy sencillas y volver a montarla para comprobar si cada una está realizando su trabajo.


Al terminar podrás abrir tu manuscrito y someter su primera página al mismo análisis que voy a aplicar a tres novelas dirigidas a lectores distintos. No importa que escribas novela negra, literatura intimista, aventuras, fantasía o una historia familiar: el estilo, el tono y el ritmo pueden cambiar por completo, mientras ciertas necesidades del lector permanecen. Esa es la utilidad de trabajar con una estructura sencilla que no te dice qué historia escribir, sino que te permite observar con mucha más precisión la historia que ya estás escribiendo.



1. La página 1 dentro del comienzo de una novela

El comienzo ocupa aproximadamente ese 10-15 % de la historia en el que presentamos el mundo narrativo, al protagonista, su situación y la fuerza que empezará a modificarla. La primera página no sustituye todo ese recorrido, del mismo modo que la puerta de una casa no sustituye las habitaciones que encontraremos después. Sin embargo, si abrimos una puerta y al otro lado no conseguimos distinguir dónde estamos, quién vive allí ni por qué merece la pena entrar, será mucho más difícil que sintamos ganas de recorrer la casa completa.


La página 1 necesita contener una promesa y necesita colocar esa promesa junto a alguien que es nada más ni nada menos que el protagonista. Ese personaje puede ser bondadoso, desagradable, egoísta, generoso, extraño o contradictorio; lo decisivo no es su moralidad, sino su humanidad. Tiene que existir algo que nos permita reconocerlo como una persona a la que merece la pena observar durante un poco más de tiempo, porque en ese pequeño margen empieza a construirse el vínculo entre personaje y lector.


La otra mitad de esa promesa aparece a través del conflicto. Algo sucede, incomoda, amenaza, desconcierta, falta, sobra o altera una situación que ya no puede permanecer exactamente igual. No siempre hablamos de un cadáver, una persecución o una explosión: una visita inesperada, una ausencia, una frase fuera de lugar o el regreso a una ciudad que alguien teme pueden producir el mismo efecto si para ese protagonista concreto significan una ruptura.


Todos estos factores son los que permiten seducir y retener al lector cuando la historia empieza. Han de aparecer obligatoriamente en la primera página o página y media de un texto original. No significa que la novela tenga que explicar todo su conflicto, describir completamente al protagonista o desplegar su mundo. Significa que el lector necesita recibir ya las piezas suficientes para saber que ha entrado en una historia y no en una sala de espera.


  • El comienzo de una novela representa el 10-15 % de la historia.

  • La página 1 es la puerta de entrada a ese comienzo.

  • El lector necesita poder entrar en un mundo narrativo reconocible.

  • El protagonista y el conflicto empiezan a construir la promesa de la novela.

  • Estos elementos han de aparecer ya en la primera página o página y media.


2. Qué aporta este método y por qué no es otra lista de trucos

Cuando un escritor busca información sobre cómo empezar una novela, es fácil terminar rodeado de recomendaciones: empieza con acción, plantea una pregunta, evita las descripciones, sorprende, crea misterio, escribe una frase que nadie pueda olvidar. El problema no está necesariamente en esos consejos, sino en que pueden convertirse en piezas sueltas. Puedes abrir con una persecución magnífica y, aun así, dejar al lector sin saber quién corre, dónde está o por qué debería importarle que consiga escapar.


Mi manera de trabajar la página 1 nace de otra pregunta. Después de décadas leyendo y analizando manuscritos, me interesa menos saber si el escritor ha aplicado un recurso llamativo que comprobar qué experiencia está recibiendo realmente el lector. Todo se centra en la experiencia de los lectores. Para eso condenso la página a tres coordenadas muy sencillas: cuándo y dónde estamos, quién está viviendo la historia y qué está ocurriendo. No es una fórmula para fabricar novelas iguales; es una manera de mirar con más precisión.


No vamos a juzgar una primera página porque contenga o no una persecución, una muerte, una frase misteriosa o una descripción bellísima. Vamos a comprobar si esa página construye un lugar al que podemos entrar, una persona a la que podemos seguir y una situación que empieza a reclamar nuestra atención. Si las tres piezas se relacionan, aparece algo más importante que un truco: aparece una experiencia narrativa.


Además, no quiero dejar esta explicación suspendida en la teoría. Aplicaremos exactamente las mismas preguntas a tres novelas muy diferentes y veremos cómo cada una las responde con su propio estilo, ritmo, género y sensibilidad. Después podrás regresar a tu manuscrito y hacer lo mismo, sin intentar escribir como nadie y sin buscar una receta externa que sustituya las decisiones que corresponden a tu historia.


  • Una primera página no funciona por acumular trucos para llamar la atención.

  • Una escena espectacular también puede desorientar al lector.

  • El método analiza la experiencia que produce la página completa.

  • Las tres coordenadas son cuándo y dónde, quién y qué ocurre.

  • La herramienta sirve para diagnosticar tu texto, no para uniformarlo.


3. Los 3 elementos de la primera página de una novela

La estructura más básica de una buena primera página es sencilla y, sin embargo, sigue siendo difícil de encontrarla bien resuelta en la gran mayoría de manuscritos que llegan a editoriales y agencias literarias. Tal vez eso ocurra precisamente porque tendemos a complicar lo que todavía necesita ser claro. Muchos autores quieren explicar el pasado, insinuar el futuro, mostrar nuestra voz, presentar el mundo y contar demasiadas cosas antes de haber ofrecido al lector un suelo donde apoyar los pies. Para empezar, bastan tres preguntas muy concretas.


A. ¿Cuándo y dónde? Un lugar, un momento y un ambiente

No es lo mismo que te rompan el corazón en Navidad que durante las fiestas del pueblo, ni que recibas una noticia terrible en una cocina llena de gente que en la soledad de una montaña cubierta de niebla. El hecho puede parecer el mismo cuando lo resumimos, pero la experiencia cambia por completo según el lugar, el momento y el ambiente en el que sucede. La historia no ocurre en un espacio neutro nunca, el escenario ya empieza a darle temperatura.


Por eso mismo no basta con escribir «Madrid» o «era de noche» o «1952». El lector necesita sentir que la escena tiene un cuerpo de ruido o silencio, frío o calor, intimidad o exposición, familiaridad o extrañeza. No hace falta detener la narración para ofrecer un inventario de muebles, calles y nubes; basta con seleccionar aquellos detalles que permitan estar allí y que, además, acompañen lo que está viviendo el personaje.


Un ambiente también puede trabajar a favor o en contra de lo que sucede. Una noticia dolorosa en mitad de una fiesta puede generar contraste; una conversación inquietante dentro de una casa conocida puede convertir lo familiar en extraño; una despedida bajo una lluvia interminable puede reforzar una emoción o, si se utiliza de manera demasiado previsible, volverla obvia. El escenario no decora el conflicto: participa en él.



B. ¿Quién? El protagonista

Aquí aparece el compañero de viaje del lector. Si sentimos que podemos reconocer algo humano en él, si comprendemos mínimamente qué está viviendo y existe alguna razón para querer observar qué hará después, empezamos a acompañarlo. No depende de que sea una buena persona, simpática o admirable; algunos de los personajes más interesantes de la literatura están muy lejos de cumplir cualquiera de esas condiciones.


Lo importante es que el protagonista llegue vivo a la página. Cada conflicto necesita una persona concreta para adquirir significado, porque lo que resulta trivial para alguien puede convertirse en una catástrofe para otro. Una verdad incierta puede necesitar un personaje que dude; un crimen atroz puede enfrentarse a alguien acostumbrado a mirar la violencia; una llamada telefónica corriente puede destrozar a quien lleva años esperando exactamente esa llamada.


Por eso conocer al protagonista no significa recibir inmediatamente su biografía. No necesitamos saber dónde estudió, cómo fueron sus padres, cuántos amantes ha tenido o qué desayuna todos los domingos, salvo que alguno de esos datos esté vivo en la escena que tenemos delante. Necesitamos encontrarlo aquí y ahora, reaccionando ante algo que permita empezar a entender quién es.


C. ¿Qué? ¿Qué está pasando? El conflicto

La historia no empieza si nada altera la situación del protagonista. El conflicto hace parte de la narrativa occidental y de nuestra forma de entender las historias desde siempre. Un personaje puede despertarse, preparar café, ducharse, mirar por la ventana y conducir cuarenta kilómetros hasta el trabajo, pero ninguna de esas acciones crea por sí sola un comienzo narrativo. El movimiento físico y el movimiento de la historia son cosas diferentes. Podemos llenar tres páginas de actividad y mantener la novela completamente inmóvil y aburrir de muerte de los lectores.


El conflicto es el reto que pone al protagonista a prueba y nos permite empezar a conocerlo. Si tenemos a un niño huérfano a quien espera un destino enorme, existe una tensión entre la pequeñez del personaje y la magnitud de lo que tiene delante. Si, en cambio, dedicamos varias páginas únicamente a contar cómo quedó huérfano, cuánto ha sufrido y todas las cosas que no puede hacer, podemos tener mucha información y todavía ninguna promesa de movimiento.


El conflicto de la página 1 tampoco necesita ser el gran conflicto definitivo de la novela, pero ha de golpear con precisión. Necesita ser la primera forma visible de una cambio que importe a ese personaje y que abra una pregunta hacia delante. El lector no continúa porque ya conoce la respuesta, sino precisamente porque ha empezado a comprender lo suficiente como para querer saber qué sucederá después.


  • El lugar y el momento dan cuerpo a la historia.

  • El ambiente no decora la escena: modifica su significado.

  • El protagonista necesita aparecer como una presencia humana, no como una biografía.

  • El conflicto pone a prueba al personaje y permite conocerlo.

  • La primera página necesita movimiento narrativo, no simplemente actividad.


4. Tres comienzos distintos para comprobar el método

Ahora vamos a salir de la teoría y acercarnos a tres libros que trabajan con tonos, lectores y propuestas narrativas muy diferentes. Precisamente por eso me interesan, si utilizáramos tres novelas casi idénticas, podríamos acabar confundiendo una herramienta estructural con las convenciones de un género o con la forma de escribir de un autor determinado. Aquí podremos ver cómo las mismas tres preguntas admiten respuestas completamente distintas.


He elegido El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi; La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes; y Loba negra, de Juan Gómez-Jurado. Los tres libros se dirigen a públicos diferentes y, juntos, abarcan un abanico amplio de lectores, tonos y formas de entrar en una historia. No vamos a valorar cuál empieza mejor ni a decidir qué estilo resulta superior. Lo único que nos interesa es ver la técnica narrativa y saborearla, comprobar como tres libros muy diferentes entre sí de autores muy variopintos coinciden en su acercamiento a la página 1. Vamos a observar qué información recibe el lector y cómo cada novela resuelve cuándo y dónde, quién y qué sucede.


Puedes hacer el ejercicio conmigo y después repetirlo con cualquier novela que tengas en casa. Lo interesante no es memorizar mis respuestas, obviamente, sino entrenar la mirada hasta que empieces a detectar estas piezas casi sin esfuerzo. Cuando ocurra, también las verás con mucha más facilidad en tu propio manuscrito.


  1. El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi. Tomaremos el capítulo I, «La catedral». La novela utiliza antes un prólogo, donde también puede observarse una construcción semejante.

  2. La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes. En este caso resulta interesante mirar primero el prólogo y después el capítulo 1, porque ambos construyen entradas distintas a un mismo universo narrativo.

  3. Loba negra, de Juan Gómez-Jurado. También utiliza un prólogo y después abre el capítulo 1 con «Un cuerpo», una entrada muy diferente a la de Almudena Grandes y, sin embargo, perfectamente analizable mediante las mismas preguntas.



  • Los tres ejemplos se dirigen a públicos distintos.

  • El método no depende de un único género literario.

  • Cada novela puede resolver las mismas funciones con un estilo diferente.

  • Analizar libros ajenos entrena la mirada para revisar el propio manuscrito.

  • No buscamos imitar los ejemplos, sino comprender cómo funcionan.


5. Análisis de tres primeras páginas de novela

Ahora sí podemos colocar las tres preguntas sobre cada texto. Me detendré únicamente en aquello que nos sirve para este ejercicio, porque cualquiera de estas páginas permitiría un análisis mucho más amplio de voz, ritmo, punto de vista, elección de detalles, información o tensión. Nuestro objetivo es comprobar si la página 1 nos ofrece coordenadas suficientes para entrar en la historia y empezar a acompañarla.


Fíjate en la primera página de los siguientes libros que utilizaremos como ejemplos. Son los títulos más vendidos en 2020. Los ejemplos 1 y 3 pertenecen a la narrativa generalista; el ejemplo 2, a la literatura. Son tres libros que permiten descubrir algunas de las variantes de estilo posibles. Te facilito el enlace en Amazon para que puedas leer el comienzo allí con la ventaja del "Echa un vistazo", analizarlo y comprobar tus respuestas.


1. El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi, a partir del capítulo I “La catedral”, lo de antes es un prólogo, aunque se aplica la misma estructura que acabo de mencionar en las líneas anteriores.


2. La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes.


3. Loba negra, de Juan Gómez-Jurado, al igual que el primer título utiliza un prólogo y luego comienza con “Un cuerpo” y también utiliza el mismo esquema en ambas partes.


Ahora sí podemos colocar las tres preguntas sobre cada texto. Me detendré únicamente en aquello que nos sirve para este ejercicio, porque cualquiera de estas páginas permitiría un análisis mucho más amplio de voz, ritmo, punto de vista, elección de detalles, información o tensión. Nuestro objetivo es otro: comprobar si la página nos ofrece coordenadas suficientes para entrar en la historia y empezar a acompañarla.


El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi

El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi

¿Cuándo? Domingo 24 de julio, víspera del día de Santiago, durante los preparativos del Día del Blusa.

¿Dónde? En Vitoria, dentro de un asador abarrotado y rodeado por el gentío de la celebración.

¿Qué ambiente encontramos? Hay fiesta, ruido, movimiento, comida y olores. La ciudad no aparece como una dirección escrita en una ficha, sino como un espacio que se está viviendo.

¿Quién? Unai. Desde muy pronto podemos intuir a un hombre solitario, apegado a determinadas costumbres, capaz de separar el ocio del trabajo y relacionado profesionalmente con el crimen.

¿Qué ocurre? Aparece la noticia de un crimen. Dos cuerpos desnudos han sido encontrados en la cripta de la catedral, colocados uno frente al otro.

Fíjate en lo que sucede sin necesidad de que nadie nos explique toda la novela. Tenemos un lugar muy concreto, un momento reconocible, un protagonista que empieza a definirse y una alteración que rompe la situación inicial. La fiesta y el crimen, además, chocan entre sí: mientras la ciudad celebra, algo oscuro acaba de abrirse dentro de ella. Las tres piezas no están colocadas en tres cajones independientes, sino que empiezan a trabajar juntas.


En resumen:

1. El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi, en el capítulo 1:

¿Cuándo? Domingo 24 de julio, la víspera del día de Santiago, durante los preparativos del día del Blusa

¿Dónde? Vitoria, en un asador abarrotado en medio del gentío

Ambiente de fiesta, se puede escuchar el ruido, se sienten los olores

¿Quién? Unai

El protagonista es un hombre solitario, disfruta de la comida, separa el ocio del trabajo, se mantiene fiel a sus gustos, clásico, de costumbres fijas, es policía o detective, tiene alguna relación con el crimen

¿Qué? Un crimen

El conflicto: han aparecido dos cuerpos desnudos en la cripta de la catedral. Un chico y una chica, con las manos apoyadas en la mejilla del otro.



La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes

La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes

En el prólogo, el tiempo se sitúa alrededor de la hora del Ángelus, durante un mes de enero, y el espacio nos conduce a Ciempozuelos, por los pasillos del hospital del Sagrado Corazón. El ambiente resulta confuso y evocador, cargado de recuerdos infantiles y de una sensación extraña: el hospital puede llegar a parecer un balneario y el presente se mezcla con la memoria. El narrador, que ha vivido en Suiza, también parece desplazado entre lugares y tiempos, de modo que la atmósfera exterior y su estado interior empiezan a tocarse.

¿Qué ocurre? Aparece una mujer extraña, aparentemente fuera de lugar. Al narrador le llama la atención precisamente porque reconoce en ella una sensación que también le pertenece, hasta que esa familiaridad empieza a adquirir otro significado. El conflicto no necesita entrar dando una patada en la puerta: nace de una percepción, de una anomalía y de una presencia que altera la manera en que el protagonista está mirando ese espacio.

Al entrar en el capítulo 1 encontramos nuevas coordenadas: 21 de diciembre de 1953, Madrid, calle Gaztambide, 21. El narrador es Germán Velázquez Martín, psiquiatra, un hombre que ha vivido en Suiza, ha conocido situaciones difíciles y regresa a Madrid para trabajar en Ciempozuelos. Ese regreso despierta ansiedad y convierte la vuelta al pasado en parte fundamental del conflicto. El exterior puede ser menos espectacular que un crimen, pero para este personaje regresar ya significa entrar en una zona de peligro emocional.

Este ejemplo resulta especialmente útil porque muestra algo fundamental: conflicto no significa necesariamente estrépito. Una novela puede empezar desde la memoria, la incomodidad, el desplazamiento y una percepción extraña sin perder dirección. Lo esencial es que la página permita reconocer que algo está ocurriendo para alguien concreto y que esa experiencia abre una tensión que todavía no se ha resuelto.


En resumen:

2. La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes, empezamos con el prólogo y luego continuamos con el capítulo 1

¿Cuándo? 21 de diciembre de 1953

¿Dónde? Madrid, calle Gaztambide, 21

Ambiente: evocador, familiar y extraño a la vez con toques de familiaridad íntima

¿Quién? Germán Velázquez Martín, el narrador

El protagonista ha viajado mucho, ha vivido en el peligro, sufre de ansiedad, fumador, ha estado viviendo en Suiza, es psiquiatra, realiza un estudio clínico sobre la clorpromazina, ha sido contratado por el director del manicomio de Ciempozuelos.

El conflicto consiste en volver al pasado y a Madrid, todo lo que le produce ansiedad al protagonista.


Loba negra, de Juan Gómez-Jurado

Loba negra, de Juan Gómez-Jurado

¿Cuándo? De madrugada.

¿Dónde? En las orillas del río Manzanares, en Madrid.

¿Qué ambiente encontramos? Noche, oscuridad, viento y sombras bajo las farolas. El escenario prepara una experiencia muy distinta de la fiesta de Vitoria o de los pasillos de Ciempozuelos.

¿Quién? Jon Gutiérrez, inspector de policía, bilbaíno, corpulento, generoso y profesional, un personaje al que vamos reconociendo mediante rasgos muy concretos y a través de su comportamiento.

¿Qué ocurre? Hay un cadáver putrefacto y unos policías novatos enfrentándose a una situación que los supera. Jon termina además en una posición poco gloriosa, incluso ridícula, algo que introduce una nota humana y rompe la posible imagen del investigador infalible.

Otra vez tenemos las tres piezas, aunque todo cambia respecto a los ejemplos anteriores. El espacio es oscuro, el conflicto es visible desde el principio y el protagonista entra en una situación profesional que también sirve para mostrar quién es. No necesitamos detener la acción para recibir una ficha sobre Jon: el propio conflicto empieza a presentárnoslo.

Si colocamos ahora las tres novelas una junto a otra, aparece la verdadera utilidad del ejercicio. Una nos recibe entre fiesta y crimen; otra abre un territorio de memoria, extrañeza y regreso; la tercera nos lleva de madrugada junto a un cadáver. Ninguna necesita copiar a las otras porque la estructura no determina el estilo: simplemente permite que el lector tenga dónde estar, a quién seguir y algo que desee comprender.


En resumen:

3. Loba negra, de Juan Gómez-Jurado, capítulo 1, “Un cuerpo”.


¿Cuándo? De madrugrada

¿Dónde? En las orillas del río Manzanares, Madrid.

Ambiente: noche oscura con viento y sombras densas bajo las farolas solitarias

¿Quién? Jon Gutiérrez

El protagonista es inspector de policía, de Bilbao y gay; corpulento, profesional generoso, levantador de piedras

¿Qué? Crimen y novatos

El conflicto: aparece un cuerpo putrefacto y solo hay unos policías muy novatos que complicarán la situación; el cuerpo no se mueve y el inspector cae de forma ridícula, los novatos ignorantes se ríen del inspector que está solo.



  • Una misma estructura puede producir experiencias lectoras completamente distintas.

  • El espacio y el ambiente ya participan en el conflicto.

  • El protagonista se conoce mejor cuando actúa o reacciona dentro de una situación.

  • El conflicto puede ser externo, íntimo, visible o muy sutil.

  • Las tres preguntas permiten analizar novelas muy diferentes sin reducirlas a una fórmula.


6. Cómo revisar la página 1 de tu propia novela

Ahora cierra los otros libros y abre el tuyo. No intentes mejorarlo todavía, no añadas un cadáver ni un suceso tremendo porque uno de los ejemplos lo tiene y tampoco fabriques una frase brillante para que el comienzo parezca más importante. Primero mira lo que realmente has escrito, porque revisar con criterio empieza por comprender la página existente antes de transformarla.

Toma la primera página o página y media de tu manuscrito y léela como si perteneciera a otra persona. Imagina que no conoces las cincuenta páginas siguientes, que nadie puede explicarte qué pretendías hacer y que solo cuentas con esas líneas. Después responde, con palabras sencillas, a las tres preguntas que hemos utilizado durante todo el artículo.

Pregunta

Qué necesitas localizar

Señal de alerta

¿Cuándo y dónde?

Lugar, momento y algún elemento de ambiente que permita entrar en la escena.

Sabes que «ocurre algo», pero no consigues imaginar dónde estás ni qué clase de espacio rodea al personaje.

¿Quién?

El protagonista o la figura a la que el lector seguirá, presentada a través de algo humano y concreto.

Recibes biografía o información, pero todavía no puedes reconocer a una persona viva dentro de la escena.

¿Qué está pasando?

Una alteración, reto, incomodidad, deseo, amenaza o conflicto que empiece a mover la historia.

Hay acciones y datos, pero al terminar la página nada parece haber cambiado ni reclamar una respuesta.

Después haz una segunda lectura y mira cómo se relacionan las respuestas. Quizá tienes un escenario magnífico, pero podría pertenecer a cualquier personaje; quizá conocemos muy bien al protagonista, pero nada está poniendo a prueba quién es; quizá el conflicto entra con mucha fuerza, aunque no sabemos todavía por qué tendría que importarnos. Una página 1 no se fortalece acumulando elementos, sino haciendo que esos elementos se necesiten entre sí.


Puedes realizar una última comprobación muy sencilla. Resume tu página en tres frases: estamos aquí y ahora; acompañamos a este personaje; esto es lo que está ocurriendo. Si las tres frases salen con claridad y al leerlas juntas aparece una pequeña promesa de movimiento, tienes una base firme. Si alguna resulta imposible de escribir, ya no estás ante la sensación vaga de que «el comienzo no funciona»: has localizado el lugar concreto que merece una segunda mirada.


Y esto es precisamente lo que busco con mi método. No quiero ni se me ocurre darte una receta para corregir automáticamente tu novela, sino permitirte formular mejores preguntas sobre ella. Cuando una pregunta es precisa, la revisión deja de parecer una habitación oscura y empieza a encender luces en lugares concretos.


  • Primero analiza la página que existe antes de intentar mejorarla.

  • Trabaja sobre la primera página o página y media del manuscrito.

  • Responde por separado cuándo y dónde, quién y qué ocurre.

  • Después comprueba si las tres piezas se relacionan.

  • Un buen diagnóstico permite revisar con precisión en lugar de reescribir a ciegas.


7. Preguntas frecuentes sobre la primera página de una novela


¿Qué debe contener la primera página de una novela?

La primera página necesita ofrecer al lector tres puntos de apoyo fundamentales: un lugar y un momento reconocibles, una persona a la que pueda empezar a seguir y una situación que contenga algún tipo de conflicto o alteración. No significa explicar por completo ninguno de ellos, sino hacerlos suficientemente visibles para que la historia empiece a existir fuera de la cabeza del autor. Cuando esos tres elementos se relacionan, comienza a formarse la promesa narrativa.


¿La primera frase tiene que ser espectacular?

No. Una gran primera frase puede ser maravillosa, pero no salva por sí sola una página desorientada ni garantiza que el lector continúe. La primera frase abre la puerta; la página completa empieza a demostrar si al otro lado existe realmente un lugar al que merece la pena entrar.


¿Es obligatorio empezar con acción?

No si por acción entendemos correr, discutir, matar, perseguir o provocar un acontecimiento espectacular. El conflicto puede aparecer mediante una incomodidad, un regreso, una ausencia, una contradicción, una noticia o algo que el personaje percibe y que modifica su situación. Lo importante es que exista movimiento narrativo, incluso cuando exteriormente la escena sea tranquila.


¿El protagonista tiene que caer bien desde la primera página?

No necesita ser bueno, amable ni admirable. Necesita resultar humano y lo bastante concreto como para que el lector pueda empezar a relacionarse con él y quiera observar lo que hará. La empatía narrativa no es un premio a la buena conducta del personaje, sino una forma de conexión con su experiencia.


¿Un prólogo puede cumplir estas mismas funciones?

Sí. Un prólogo también necesita orientar al lector dentro de la experiencia que propone y puede construir lugar, personaje y conflicto mediante el mismo principio. Algunos de los ejemplos analizados en este artículo utilizan prólogo y capítulo 1, y precisamente eso permite observar cómo una novela puede abrir más de una puerta sin renunciar a la claridad narrativa.


¿La página 1 es lo mismo que el comienzo de la novela?

No. La página 1 pertenece al comienzo, pero el comienzo completo ocupa un territorio mucho mayor y representa aproximadamente el 10-15 % de la historia. La primera página abre la entrada; después ese comienzo necesita desarrollar lo que ha prometido, hacer avanzar el conflicto y conducir la novela hacia una transformación mayor.


No lo olvides:

  • La primera página necesita orientación, personaje y conflicto.

  • Una frase brillante no sustituye una página bien construida.

  • El conflicto no exige una escena espectacular.

  • La conexión con el protagonista depende de su humanidad, no de su bondad.

  • La página 1 forma parte del comienzo, pero no es todo el comienzo.



8. Conclusión: la página 1 es una promesa

La primera página de una novela no necesita demostrar todo lo que sabes hacer como escritor. Necesita algo más humilde y, al mismo tiempo, más difícil: conseguir que una persona que acaba de llegar pueda entrar sin que tengas que acompañarla para explicarle el camino. Si sabe dónde está, encuentra a alguien a quien seguir y percibe que algo importante para ese personaje empieza a moverse, la novela ya ha comenzado a construir su relación con el lector.


Nos interesa observar una página entera y no únicamente perseguir la primera frase perfecta. La literatura admite infinitas formas de entrar en una historia, como hemos visto en tres novelas muy diferentes, pero esa libertad no significa que cualquier comienzo produzca el mismo efecto. Mirar cuándo y dónde, quién y qué ocurre permite trabajar con una estructura muy simple sin convertirla en una receta, porque las respuestas siempre pertenecerán exclusivamente a tu novela.


La mejor consecuencia de este ejercicio no es que termines con una página llena de recursos llamativos. Es que puedas leerla de otra manera y comprender qué está haciendo cada una de sus piezas. Cuando aprendes a mirar así, la revisión deja de consistir en cambiar palabras al azar y empieza a convertirse en una decisión narrativa.


  • La primera página inicia la relación entre la novela y el lector.

  • Su función no consiste en exhibir todos los recursos del escritor.

  • Claridad y curiosidad pueden convivir perfectamente.

  • Las tres preguntas orientan sin imponer una fórmula.

  • Comprender la página permite revisarla con criterio.


Si quieres seguir trabajando tu novela

Si al aplicar este ejercicio ves que el problema no está únicamente en la página 1 y quieres comprender qué sucede en el conjunto de tu manuscrito, puedes consultar mi informe de lectura editorial. Allí trabajo precisamente desde el diagnóstico: qué funciona, qué se está debilitando y qué decisiones narrativas están produciendo ese resultado. Si el texto necesita un trabajo más profundo y continuado, en mis servicios editoriales encontrarás también el trabajo de editing.

Si prefieres aprender las herramientas y aplicarlas tú mismo mientras escribes, puedes consultar mis cursos de escritura y novela. Y si quieres recibir cada semana nuevas herramientas, ejercicios y claves de la cocina de la escritura, puedes suscribirte a mi boletín para escritores, donde continúo trabajando estos problemas desde una perspectiva práctica y editorial.

También puedes seguirme en X, donde comparto con mucha frecuencia ideas, observaciones editoriales y pequeños trucos de esa cocina de la escritura que normalmente solo se ve cuando uno se mete de verdad dentro de un manuscrito. Si quieres seguir aprendiendo entre artículo y artículo, nos encontramos también allí.


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Ten en cuenta en que empezar una historia implica también tener en cuenta las otras partes, el nudo y el final. Te conviene tener una visión global de la novela antes de ponerte a escribir y considerar los siguientes aspectos:


Cómo escribir el comienzo de una novela

Si no sabes dónde debe empezar tu novela, qué presentar primero o por qué tus primeras páginas no terminan de funcionar, esta guía puede cambiar por completo tu manera de construir el comienzo. En Cómo escribir el comienzo de una novela encontrarás una explicación muy práctica de qué necesita el lector desde las primeras páginas, cómo presentar al protagonista y su mundo, dónde aparece la primera grieta que pone la historia en movimiento y cómo avanzar hacia el primer punto de giro. Además, incluye ejercicios muy concretos, tanto de creatividad como aplicados directamente a tu propia novela, para que no te quedes solo con la teoría: puedes comprobar sobre tu manuscrito qué funciona, qué falta y dónde conviene intervenir.




Los errores típicos de los manuscritos en el comienzo

Muchas novelas empiezan a fallar mucho antes de que el escritor sea consciente del problema. En Por qué muchas novelas fracasan antes del capítulo cinco analizo qué ocurre en ese primer bloque decisivo de la historia: cómo se construyen la dirección, la tensión, el vínculo con el protagonista y la promesa narrativa, qué señales indican que el comienzo se está debilitando y por qué acumular acontecimientos no significa que la novela esté avanzando.




Análisis de un primer capítulo de la página 1


Recursos gratuitos para escritores. Si quieres practicar en lugar de quedarte únicamente con la teoría, aquí encontrarás cuadernos, ejercicios y materiales para trabajar distintos elementos de la novela. La idea es la misma que hemos aplicado en esta página: mirar tu texto, hacerte preguntas concretas y convertir la técnica narrativa en decisiones que puedas utilizar.



Sobre mí

Soy Jimena Fer, editora de mesa y lectora editorial con veinte años de experiencia trabajando con manuscritos y autores. Mi especialidad es analizar cómo funciona una novela por dentro: estructura, conflicto, personajes, tensión, progresión y las decisiones narrativas que pueden fortalecer o debilitar una historia. En este blog convierto esa mirada editorial en herramientas que puedas aplicar directamente a tu escritura, y puedes conocer mejor mi trayectoria en Quién soy.


Fuente y desarrollo

Este artículo es una actualización y ampliación de mi texto original «Cómo empezar una historia», publicado en 2021. El método de análisis de la primera página, su aplicación mediante las preguntas cuándo y dónde, quién y qué ocurre, los ejemplos y la interpretación editorial proceden de mi trabajo profesional con manuscritos y de mi experiencia como editora y lectora editorial. Las obras utilizadas como ejemplos son El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi; La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes; y Loba negra, de Juan Gómez-Jurado.


Una novela puede ocupar cientos de páginas, pero el lector solo puede entrar por una. En ese espacio diminuto empieza el pacto entre ambos: un mundo comienza a tomar forma, alguien aparece dentro de él y algo rompe la quietud suficiente para que queramos seguir. La página 1 no necesita contener toda la historia; necesita abrirla con tanta precisión que, al llegar al final de esa primera hoja, la siguiente parezca el lugar natural al que ir.











10 comentarios


Julian Ceballos
Julian Ceballos
07 may 2021

La forma simple con la que trasmites algo tan complejo es genial. Muchas gracias. Una consulta. Me puedes recomendar algún libro o escrito dónde pueda estudiar sobre los géneros literarios en general. Infinitas gracias, nuevamente.

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Julian Ceballos
Julian Ceballos
07 may 2021
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PD. Acabo de encontrar tu articulo de géneros. Empiezo por acá. Saludos

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papan_val
28 mar 2021

Hola Jimena

Un excelente bautizo para el nuevo blog.

Gracias y saludos

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Jimena Fer Libro
Jimena Fer Libro
29 mar 2021
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¡Muchísimas gracias, Val! Sin gente como tú que me sigue y me abraza, es más difícil continuar, así que te puedes imaginar que te mando un abrazo gigante. 😘

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Paula Benas
Paula Benas
28 mar 2021

¡Qué maravilla de post! Los ejemplos son perfectos, me ha ayudado mucho a comprender cómo plantear el inicio del manuscrito que tengo entre manos 😊



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Jimena Fer Libro
Jimena Fer Libro
28 mar 2021
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Oh, ¡fasten your seat belts! Esta es una de mis pelis preferidas, el GIF me encanta!

😊 Paula, eres muy amable por tu comentario y por tomarte el tiempo para dejarlo, te lo agradezco de corazón.

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Javier Rodríguez-Morán
Javier Rodríguez-Morán
27 mar 2021

Disfrute total con este trabajo y agradecimiento pleno con tu generosidad.

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Jimena Fer Libro
Jimena Fer Libro
27 mar 2021
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Muchas gracias, me alegra saberlo. Espero que te sirva 😊

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JimenaFerTaller Libros
JimenaFerTaller Libros
26 mar 2021

¡Muchas gracias, JF! 😊Y redobladas por darle este abrazo tan cálido a esta mi primera entrega.

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