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Cómo escribir una novela paso a paso

Foto del escritor: Jimena Fer Libro
Jimena Fer Libro
9 mar 2022
21 min de lectura

Actualizado: 26 ago

Una guía flexible para convertir una idea en una historia completa, ordenar personajes, trama, capítulos y escenas y saber qué necesita tu novela en cada momento


Cómo escribir una novela paso a paso sin recetas: 12 decisiones para construir idea, personajes, trama, capítulos y escenas sin perder tu voz ni el rumbo.


Escribir una novela en cinco, diez o veinte pasos es lo de menos. Lo que importa es saber qué pasos necesitas, qué función cumple cada uno y en qué momento pueden ayudarte. Quizá empieces por una idea, quizá veas primero a un personaje, quizá tengas escrita una escena antes de saber dónde colocarla. El orden puede cambiar. Las piezas fundamentales de una novela, no.


Índice

  1. Introducción: una guía para escribir una novela sin fórmulas

  2. ¿En qué punto de tu novela estás?

  3. Cómo usar esta guía y los recursos gratuitos

  4. Parte 1. Antes de empezar a escribir una novela

  5. Parte 2. De la idea a los personajes

  6. Parte 3. La arquitectura de la novela

  7. Ya tienes el mapa: qué viene después del paso 12

    El primer borrador

    La revisión

    Cuando el manuscrito ya está terminado

  8. Preguntas frecuentes sobre cómo escribir una novela paso a paso

  9. Conclusión: los pasos son una brújula, no una receta

  10. Seguir trabajando tu novela

  11. Artículos relacionados



Cómo escribir una novela paso a paso

Introducción: una guía para escribir una novela sin fórmulas

Para escribir una novela paso a paso no necesitas obedecer una secuencia universal. Sí necesitas resolver, en algún momento, una serie de decisiones fundamentales: qué historia estás contando, quién la vive, qué quiere ese personaje, qué se interpone en su camino, quién cuenta lo sucedido, cómo se organiza la trama, qué función cumplen los capítulos y cómo avanza cada escena.

Los doce pasos de esta guía sirven para separar esas decisiones y poder mirarlas con claridad. No significan que el paso 4 tenga que ocurrir necesariamente después del 3 o que no puedas volver al 2 cuando ya estás en el 9. Escribir una novela es un proceso de construcción y también de regreso. Algo que comprendes sobre un personaje puede obligarte a cambiar la trama; una decisión sobre el final puede revelar dónde debe empezar realmente la historia.

Esta diferencia es importante. Hay escritores que necesitan una escaleta amplia antes de comenzar y otros que comprenden su historia mientras escriben. Hay quienes reciben primero al protagonista y después encuentran el conflicto; otros ven una situación, un lugar, una imagen o un final. Mi experiencia trabajando durante más de veinte años con escritores y manuscritos me ha enseñado que el problema no suele estar en que todos trabajen de manera diferente. El problema aparece cuando una pieza narrativa necesaria queda sin resolver y nadie sabe localizar cuál es.

Esta guía pretende evitar precisamente eso. No quiere decirte cómo tienes que escribir. Quiere darte suficientes criterios para que puedas reconocer qué necesita tu novela y tomar decisiones con mayor claridad.


¿En qué punto estás de tu novela?

No necesitas leer este artículo de principio a fin cada vez que vuelvas a él. Puedes utilizarlo como un mapa y entrar directamente en la zona que corresponde al problema que tienes ahora.


Si tienes una idea pero todavía no sabes qué historia contiene, empieza por los pasos 1 y 2. Después puedes ampliar el trabajo con La novela no es ideas.

Si la historia existe, pero todavía no sabes quién debe cargar con ella, ve a los pasos 3, 4 y 5. Para profundizar después, tienes Cómo crear personajes redondos y los materiales de Cuadernos de novela.


Si tienes personajes y acontecimientos, pero todo parece todavía disperso, trabaja los pasos 7, 8, 9 y 10. La ampliación natural es La estructura de una novela.

Si sabes qué ocurre en tu novela, pero no consigues dividirlo de manera eficaz, ve al paso 11. Después puedes trabajar con 30 preguntas para un capítulo de novela perfecto y con la guía gratuita Claves del capítulo.


Si el problema aparece dentro de las escenas, empieza por el paso 12 y continúa después con ¿Cómo construir escenas paso a paso?


Si ya tienes un primer borrador, probablemente no necesitas seguir construyendo: necesitas cambiar de fase. Puedes ir directamente a La revisión de la novela.

Y si el manuscrito ya está terminado y empiezas a preguntarte qué ocurre después, tu recorrido entra en otro territorio. Quiero publicar un libro, ¿qué C*%0$ hago ahora? aborda precisamente ese momento.


Así es como quiero que utilices esta guía: no como una carretera de una sola dirección, sino como una estación central desde la que puedas reconocer dónde estás y hacia dónde necesitas avanzar.


Cómo usar esta guía y los recursos gratuitos

Este artículo contiene el mapa general. No puede desarrollar en profundidad personajes, estructura, capítulos, escenas, comienzos, conflictos y revisión sin convertirse en varios libros a la vez. Por eso encontrarás, en los momentos adecuados, enlaces a artículos específicos y materiales prácticos que amplían aquello que estás trabajando.


La diferencia entre ellos es sencilla. Aquí entiendes qué pieza necesitas y cómo encaja en la novela completa. En los artículos especializados puedes profundizar en esa pieza. En Aprender Gratis encontrarás cuadernos, guías y otros materiales para aplicar parte de ese trabajo directamente a tu historia.


También tienes el Reto Narrativo, que lleva a la práctica distintos aspectos de la construcción de una novela. No sustituye esta página central: la complementa. Aquí tienes la visión del conjunto; allí trabajas decisiones concretas.


No necesitas hacerlo todo de una vez, obviamente. Necesitas encontrar lo que corresponde al momento de tu novela. Esa diferencia puede ahorrarte muchas horas de teoría que no resuelve el problema que tienes delante.


Lleva esta guía a tu propia novela

Leer el mapa completo te ayudará a comprender qué piezas necesita una novela, pero llega un momento en que necesitas dejar de mirar el mapa y empezar a trabajar sobre tu propia historia. Para eso he preparado dos materiales gratuitos que complementan este artículo.


Video guía práctica: cómo escribir una novela paso a paso

En la video guía recorremos de forma visual y aplicada las principales decisiones de la construcción de una novela. Puedes utilizarla después de leer esta guía o verla por partes mientras trabajas cada fase de tu historia.



Master Class y video guía para construir una novela paso a paso

Cuaderno de trabajo: aplica los pasos a tu novela

El cuaderno convierte las ideas de esta guía en trabajo concreto sobre tu proyecto. No está pensado para que completes ejercicios de manera automática, sino para ayudarte a pensar en tu idea, tus personajes, la estructura y las decisiones que necesita tu novela. Hay 4 cuadernos, baja por la página y descárgate el Cuadernos de novela 1.



Puedes utilizar artículo, video y cuaderno juntos o acudir únicamente al material que necesites en cada momento. La intención es la misma que atraviesa toda esta guía: tener herramientas suficientes para elegir, no una fórmula que tengas que obedecer.



Parte 1. Antes de empezar a escribir una novela


Paso 0. Preparar el terreno antes de escribir

Antes de lanzarte a escribir cientos de páginas conviene reunir algunas piezas fundamentales. Preparar una novela no significa saber de antemano absolutamente todo lo que va a ocurrir. Significa saber lo suficiente para no confundir libertad con desorientación.

Imagina que quieres viajar a Tokio. Saber que Tokio es tu destino no te obliga a programar cada comida, cada calle o cada hora del viaje. Sí conviene saber cuánto tiempo tienes, cómo llegarás, dónde dormirás y qué necesitas llevar. Precisamente esa estructura básica te permite luego desviarte, cambiar de plan y perderte por una calle porque te apetece hacerlo.

Con una novela ocurre algo parecido. Puedes improvisar muchísimo mejor cuando sabes qué estás intentando construir.

Quizá tú escribas primero y comprendas después. Perfecto. En ese caso, estos pasos podrán aparecer durante la escritura o durante la revisión. Quizá necesites visualizar buena parte del recorrido antes de empezar. También perfecto. La herramienta no decide el método: sirve al método que te permite escribir.

Lo que sí conviene diferenciar desde el principio es tener algo que contar de haber encontrado todavía la forma narrativa de contarlo. Una experiencia, una imagen, una obsesión o un tema pueden encender una novela, pero todavía no son la novela. La construcción comienza cuando empiezas a tomar decisiones sobre ellos.

Imaginemos que partes de cero y un día aparece una certeza bastante simple: «Quiero escribir una novela». A partir de ahí comienza el verdadero trabajo.


Parte 2. De la idea a los personajes


Paso 1. Cazar la idea de la novela

Hay algo que quieres contar. A veces sabes perfectamente qué es; otras veces solo notas que un tema te ronda desde hace meses y no termina de marcharse. Una novela puede empezar con una imagen, una pregunta, una situación, una persona, una contradicción o una preocupación que vuelve una y otra vez.

No necesitas veinte ideas. Necesitas encontrar aquella que merece que pases mucho tiempo con ella.

Cuando no sabes por dónde empezar, prueba con preguntas muy sencillas. ¿Qué veo yo que parece que otros no ven? ¿Qué me preocupa desde hace tiempo? ¿Qué asuntos se repiten en los libros que leo? ¿Qué me enfada, me fascina o me produce una curiosidad desproporcionada? ¿Sobre qué podría hablar durante horas? ¿Qué historia escribiría si durante un año nadie pudiera opinar sobre ella?

No busques todavía una idea «comercial», «literaria», «original» o «brillante». Busca primero algo que tenga suficiente energía para que quieras seguir mirándolo mañana.

Supongamos que aparece una idea inicial: la enfermedad incapacitante de una persona. Todavía no tenemos una novela. Tenemos una materia que podría convertirse en cientos de historias completamente distintas.

Ese es el punto de partida.


Paso 2. Convertir una idea en una historia

Una idea empieza a transformarse en material narrativo cuando la sometes a circunstancias que producen conflicto, decisiones y consecuencias.

Una de las herramientas más sencillas es la pregunta «¿Y si...?». No sirve para encontrar la primera respuesta razonable, sino para alejarte de ella.

Si la idea inicial es la enfermedad, podemos preguntar:

  • ¿Y si una persona enferma fuera el único testigo de un crimen?

  • ¿Y si alguien enfermo salvara la vida de otra persona?

  • ¿Y si decidiera pasar los próximos cien días viviendo sin límites?

  • ¿Y si encontrara al amor de su vida cuando cree que la vida se termina?

  • ¿Y si fuera un gurú mundial de la salud que ha construido su fortuna sobre una mentira?

  • ¿Y si decidiera vengarse de las personas a las que considera responsables de su enfermedad?

La finalidad no consiste en coleccionar ocurrencias. Consiste en buscar la pregunta que abre una historia y obliga a alguien a actuar.

Prueba veinte o treinta posibilidades si lo necesitas. Ve más allá de las primeras, precisamente porque suelen ser las más previsibles. Cuando una pregunta te produzca curiosidad y empieces inmediatamente a imaginar consecuencias, personajes, escenas o problemas, presta atención. Algo se ha encendido.

Una novela no es una idea estirada hasta ocupar trescientas páginas. Es una idea que entra en contacto con un personaje, una oposición, unas decisiones y unas consecuencias.

Si quieres profundizar aquí, continúa con La novela no es ideas. Ese artículo desarrolla precisamente la distancia entre tener una idea y convertirla en materia narrativa.


Paso 3. Identificar al protagonista de tu novela

Ahora aparece una pregunta decisiva: ¿quién es la persona adecuada para vivir esta historia?


No basta con inventar un personaje interesante y colocarlo después dentro de una trama. La relación entre protagonista e historia es mucho más estrecha. El personaje que elegimos modifica la novela que podemos contar.


Volvamos al ejemplo anterior. No es la misma historia si la persona enferma quiere vengarse de quienes considera culpables, si decide ocultar su enfermedad mientras dirige un imperio empresarial o si utiliza el tiempo que cree que le queda para encontrar a alguien que desapareció treinta años atrás.


Cada versión necesita un protagonista diferente.


Pregúntate quién puede encarnar mejor el conflicto que contiene tu idea. ¿Quién tiene más que perder? ¿Quién tendría más dificultades para resolver el problema? ¿Quién se vería obligado a hacer algo que no habría hecho nunca? ¿Quién puede llegar al final siendo, sabiendo o comprendiendo algo diferente de lo que era, sabía o comprendía al principio?

El protagonista no es simplemente la persona que aparece más páginas. Es quien mantiene una relación central con la pregunta que la novela ha abierto.

Cuando idea y protagonista empiezan a encajar, la historia deja de ser abstracta.


Paso 4. Definir y perfilar al protagonista

Conocer a un protagonista no consiste en completar una ficha con color de ojos, comida favorita y fecha de nacimiento. Esos datos pueden ser útiles, pero no son todavía conocimiento narrativo.

Lo que necesitamos comprender es cómo esa persona funciona dentro de esta historia.

¿Qué quiere? ¿Qué cree que necesita? ¿Qué teme perder? ¿Qué evita? ¿Qué está dispuesto a hacer? ¿Qué no haría jamás al principio? ¿Qué contradicción lleva dentro? ¿Qué aspecto de sí mismo no comprende todavía? ¿Cómo reacciona cuando las cosas dejan de obedecerle?


Los lectores no necesitan que un protagonista sea admirable. Necesitan percibir que hay algo en juego para él.


Nuestro personaje enfermo podría presentarse como alguien lleno de rabia, pero extraordinariamente cuidadoso con los animales. O como una persona encantadora que ha convertido la manipulación en una forma de supervivencia. O como alguien que siempre obedeció y, al recibir un diagnóstico, decide dejar de hacerlo.

Cada elección abre posibilidades y cierra otras.

También necesitas pensar en el recorrido. El protagonista puede cambiar profundamente, reafirmarse, fracasar en su intento de cambiar o comprender algo que antes ignoraba. Lo importante es que el final de la novela dialogue con la posición desde la que comenzó.

En ese diálogo empieza a aparecer el arco.


Paso 5. Desarrollar los personajes y sus relaciones

Una novela no está formada por personajes colocados uno al lado del otro. Está formada por relaciones que producen movimiento.

Una buena pregunta para un personaje secundario no es solamente «¿cómo es?», sino «¿qué provoca en la historia cuando entra?».

Puede apoyar al protagonista, dificultar su objetivo, hacerle ver algo que no quiere ver, tentarlo, engañarlo, ofrecerle una salida, empujarlo hacia una decisión equivocada o revelar una parte de él que no aparece en ninguna otra relación.


Por eso conocer a los personajes exige curiosidad. ¿Cómo sonríe cuando está incómodo? ¿Qué hace cuando alguien lo contradice? ¿Cómo cambia su voz cuando miente? ¿Qué persona consigue que se comporte de una manera que no aparece con nadie más?

La información interesante no está solamente dentro del personaje. También está entre los personajes.


Cuando reviso manuscritos, una de las diferencias que más se nota aparece precisamente aquí. Hay novelas con personajes detalladísimos que, sin embargo, apenas modifican nada cuando se relacionan. Y otras donde dos personas aparentemente sencillas producen tensión cada vez que comparten una habitación. Para una novela, lo segundo suele ser mucho más fértil.


Si estás en esta fase, utiliza como entrada principal Cómo crear personajes redondos. Si el protagonista ya existe y quieres trabajar su evolución, puedes continuar con 3 claves para arcos dramáticos de personajes literarios.

Para pasar de la lectura a tu propia historia, en Cuadernos de novela tienes también el cuaderno dedicado a personajes.


Parte 3. La arquitectura de la novela


Paso 6. Elegir quién cuenta la historia

Cuando sabes qué historia estás contando y quién la vive, llega otra decisión: ¿desde qué mirada recibirá el lector todo esto?


Elegir narrador no consiste únicamente en escoger entre primera y tercera persona. También implica decidir cuánto sabe esa voz, qué puede mostrar, qué desconoce, qué interpreta, qué oculta, a qué distancia está de los acontecimientos y qué tono crea al contarlos.

La misma escena cambia radicalmente según quién la cuente. Imagina que nuestro protagonista enfermo entra en una consulta y recibe una noticia que alterará su vida. Puede contarla él mismo años después y ya conocer sus consecuencias. Puede narrarla en presente sin comprender todavía lo que está ocurriendo. Una tercera persona puede permanecer pegada a su experiencia o contemplarlo desde una distancia mucho mayor. Incluso otro personaje podría contar la historia y convertir al protagonista en alguien que nunca llegamos a conocer del todo.


No hay una opción superior en abstracto. Hay opciones que sirven mejor a la experiencia que quieres crear.


También interviene tu mirada como escritor. ¿Quieres que el lector juzgue al protagonista, lo acompañe, desconfíe de él, lo comprenda antes de que se comprenda a sí mismo? ¿Quieres ironía, intimidad, extrañeza, frialdad, compasión?

La voz empieza ahí.


Si quieres ampliar esta diferencia entre escribir una historia y decidir cómo narrarla, puedes continuar con Escribir y narrar.


Paso 7. Ver el camino completo de tu novela

Ha llegado el momento de alejarte unos metros de la historia.

Ya tienes una idea desarrollada, un protagonista y un sistema de personajes. Ahora necesitas mirar el recorrido completo: dónde empieza esa persona, qué ocurre para que ya no pueda continuar igual y dónde acaba.

No necesitas conocer todavía todos los acontecimientos. Empieza por los extremos.

¿Dónde está el protagonista al principio? ¿Qué situación considera normal? ¿Qué desea? ¿Qué le falta aunque todavía no lo sepa? ¿Qué ocurre para romper ese equilibrio? Después mira el otro extremo. ¿Dónde está al final? ¿Qué ha conseguido, perdido, comprendido o destruido? ¿Qué relación existe entre las dos imágenes? Entre esos dos puntos aparecerá la novela.


El escenario también importa. No es lo mismo recibir una noticia devastadora durante las fiestas de un pueblo que en una casa aislada en mitad del invierno. El espacio no es un decorado neutro: condiciona posibilidades, atmósfera, relaciones y acciones.

Cuando puedas mirar el comienzo y el final juntos, dispondrás ya de algo fundamental: dirección.


Dirección no significa rigidez. Significa que, incluso cuando te desvíes, puedes saber de qué camino te estás desviando.


Paso 8. Construir el comienzo y el final

Una estructura muy sencilla puede empezar con tres grandes movimientos: comienzo, desarrollo y final. No necesitas convertirlos en porcentajes inamovibles ni hacer que todas las novelas tengan la misma forma. Lo importante es comprender que cumplen funciones distintas.

El comienzo establece el mundo de partida, presenta al personaje que vamos a seguir, instala preguntas y permite que aparezca la primera ruptura importante. No necesita explicarlo todo. Necesita hacer que el lector entienda dónde está, a quién acompaña y por qué merece la pena seguir. El final responde, transforma o resignifica algo que el comienzo abrió. Quizá el personaje logre lo que quería. Quizá fracase. Quizá obtenga exactamente lo que deseaba y comprenda demasiado tarde que no era lo que necesitaba.


Volvamos al enfermo que quiere vengarse. Al principio puede sentirse impotente y vivir obsesionado con quienes considera culpables. Al final puede haber ejecutado la venganza, haber renunciado a ella o haber comprobado que estaba equivocado. Las tres posibilidades producen novelas diferentes, pero todas establecen una relación entre inicio y cierre.

Cuando comienzo y final se miran entre sí, el desarrollo deja de ser un espacio indefinido en medio de la novela. Se convierte en el camino que hace posible esa transformación.


Si estás trabajando especialmente el arranque, puedes utilizar Cómo empezar una historia como entrada breve y Cómo escribir el comienzo de una novela para profundizar en su arquitectura.

También te recomiendo mirar el comienzo desde el lado contrario: los errores que lo enfrían. Por qué muchas novelas fracasan antes del capítulo cinco desarrolla precisamente ese problema.


Paso 9. Encajar la trama y el desarrollo

Entre el principio y el final está la zona en la que muchas novelas empiezan a perderse: el desarrollo.

El protagonista ya tiene un problema, un deseo o una necesidad. La trama aparece cuando intentar resolverlo produce nuevas dificultades, decisiones y consecuencias.

No vale cualquier problema. Si cada obstáculo podría eliminarse sin alterar la historia, probablemente estamos acumulando episodios. Lo interesante ocurre cuando una dificultad modifica la situación y obliga al personaje a responder desde un lugar nuevo.


Pensemos otra vez en nuestro protagonista. Quiere vengarse, pero primero necesita averiguar quién es responsable. Esa búsqueda revela una información inesperada. La información modifica su plan. El nuevo plan afecta a otra persona. Esa persona responde. La respuesta abre otro conflicto.


Así la novela deja de ser una sucesión de cosas que pasan y se convierte en una cadena de causas y consecuencias.


En el desarrollo también suele producirse algo importante dentro del protagonista. Las dificultades no sirven solo para retrasar la solución. Lo obligan a utilizar recursos que no sabía que tenía, a confrontar aspectos de sí mismo, a equivocarse y a redefinir lo que pretende conseguir. Por eso trama y personaje no son dos carriles independientes. La trama pone presión sobre el personaje; la respuesta del personaje modifica la trama.


Si esta zona de tu novela está todavía borrosa, continúa con La estructura de una novela. Allí puedes mirar con más detalle el recorrido completo.

Para trabajar la estructura directamente sobre tu proyecto, tienes también el cuaderno correspondiente en Cuadernos de novela.


Paso 10. Construir las subtramas

La trama principal establece el gran recorrido, pero una novela rara vez vive únicamente de ese cauce. Las subtramas permiten abrir otros conflictos, relaciones y tensiones que dialogan con él. No son historias secundarias colocadas para rellenar páginas.

Una subtrama puede aumentar o aliviar tensión, mostrar una faceta diferente del protagonista, complicar una relación, ofrecer información que la trama principal no puede mostrar directamente o introducir una pregunta que terminará afectando al conflicto central.


Imagina que nuestro protagonista quiere cometer un asesinato, pero no sabe utilizar un arma. Conoce a alguien que puede enseñarle. Esa relación abre un segundo recorrido: confianza, aprendizaje, sospecha, dependencia o traición.

La subtrama cobra verdadero valor cuando modifica la historia principal. No necesita necesariamente un escenario nuevo ni un personaje nuevo. Puede desarrollarse entre personajes que ya estaban presentes. Lo decisivo es que tenga movimiento propio y que su existencia produzca consecuencias.


Pregúntate ante cada subtrama: ¿qué añade?, ¿qué cambia?, ¿qué permite comprender?, ¿qué se perdería si la eliminara?

Si la respuesta es «nada importante», quizá no sea todavía una subtrama. Quizá sea únicamente información.


Paso 11. Organizar los capítulos

Piensa en una novela como un edificio. Cada capítulo puede funcionar como un piso y cada escena como una habitación. No todos los edificios tienen el mismo número de plantas, ni todas las plantas ocupan el mismo espacio. Lo importante es que podamos subir.


Un capítulo necesita una función.


Puede presentar una dificultad, desarrollar una relación, conducir a una revelación, complicar un plan, producir una decisión o cambiar la posición desde la que el protagonista afrontará lo siguiente. Lo que importa es que al terminar la novela no esté exactamente donde estaba al comenzar. Eso permite que un capítulo empuje al siguiente.


No existe un número universal de capítulos. Tampoco una longitud ideal que pueda aplicarse a cualquier novela. El género, la voz, el ritmo, la complejidad y la experiencia que quieras producir influyen en esas decisiones.

Una pregunta mucho más útil que «¿cuántos capítulos debería tener?» es: «¿para qué existe este capítulo?»

Si puedes responder con precisión, empiezas a verlo como una unidad narrativa y no como un simple corte de páginas.


Y si quieres pasar directamente a tu manuscrito, utiliza Claves del capítulo. Ese recurso está pensado precisamente para comprobar la función del capítulo dentro de la novela.


Paso 12. Construir las escenas

La escena es el lugar donde la novela deja de ser un plan y empieza a suceder.

Puedes imaginarla como una habitación dentro del capítulo o como un eslabón dentro de una cadena. El símil que prefieras sirve mientras recuerdes lo esencial: una escena necesita modificar algo.


El personaje entra en una situación y sale de ella en una posición distinta. Quizá obtiene una información. Pierde una posibilidad. Toma una decisión. Se acerca a alguien. Rompe una relación. Interpreta mal una señal. Se compromete con algo de lo que luego no podrá escapar. Eso es avanzar.


Volvamos por última vez a nuestro personaje enfermo. En un capítulo puede enterarse de que ciertas personas están relacionadas con el origen de su enfermedad. En una primera escena aparece una pista. En otra comprueba que no era una casualidad. En otra confronta a alguien o decide no hacerlo. Finalmente toma una decisión que abre el siguiente capítulo.


Cada escena ha movido la situación. Una escena en la que el personaje piensa durante tres páginas también puede avanzar, naturalmente. La acción narrativa no significa necesariamente persecuciones, asesinatos o discusiones. Puede consistir en que alguien comprenda algo que hace imposible volver al estado anterior.


Necesitas vigilar la neutralidad: escenas que empiezan y terminan sin cambiar la posición narrativa, emocional o informativa de nada.


Si estás trabajando ahora mismo a esta escala, empieza por ¿Cómo construir escenas paso a paso? Después puedes continuar con ¿Cómo escribir escenas que atrapan a los lectores?



Ya tienes el mapa: qué viene después del paso 12


Los doce pasos anteriores te ayudan a construir las piezas esenciales de la novela. Pero una novela no termina cuando tienes el mapa. Ahí comienza otra fase.


El primer borrador

El primer borrador sirve para convertir todas esas decisiones en una historia que existe de principio a fin.

Durante esta fase aparecerán cosas que no habías previsto. Un personaje ganará peso. Una escena que parecía imprescindible dejará de serlo. El final puede cambiar. Incluso una idea que estaba perfectamente diseñada sobre el papel puede revelarse inútil cuando entra en contacto con cien páginas reales.

Nada de esto implica que la planificación haya fracasado. Significa que la novela ha empezado a responderte.


La construcción inicial te da orientación; el borrador te da material real.


Si necesitas sostener la escritura durante esta fase, puedes ampliar con Cómo construir un sistema que sostenga la escritura.



Escribir una novela no es seguir un mapa. Es encontrar el pulso.

Un método narrativo para historias que no caben en fórmulas.



Si quieres una aplicación práctica de todo el proceso, lo tienes y gratis en, precisamente, en la sección Aprender gratis de mi web en estos tres cuadernos:

Cuadernos para practicar la estructura básica de cualquier novela
Cuadernos para practicar la estructura básica de cualquier novela

La revisión

Cuando existe un borrador completo cambia la pregunta.

Ya no estás imaginando qué podría funcionar. Puedes mirar qué has escrito y comprobar qué funciona realmente.


Revisar significa volver a observar estructura, personajes, capítulos, escenas, ritmo, información y relaciones desde la totalidad del manuscrito. Algunas decisiones que no podías tomar al comienzo se vuelven evidentes cuando conoces el final.

Es un trabajo distinto de escribir. Si estás justamente en este momento, continúa con La revisión de la novela.


Cuando el manuscrito está terminado

Después llegará otro territorio: decidir si la novela necesita más revisión, una mirada editorial externa, editing, preparación para enviar a editoriales o un camino diferente de publicación.


No mezcles esa fase con la construcción inicial. Cada problema necesita su momento.

Cuando llegues allí puedes seguir con Quiero publicar un libro, ¿qué C*%0$ hago ahora?


La utilidad de este mapa está precisamente en eso: saber dónde estás evita intentar solucionar ahora un problema que pertenece a seis meses más adelante.


Preguntas frecuentes sobre cómo escribir una novela paso a paso


¿Tengo que seguir estos doce pasos exactamente en este orden?

No. El orden facilita la explicación, pero cada escritor puede llegar a las piezas de manera distinta. Lo importante es que idea, personaje, conflicto, narrador, estructura, capítulos y escenas terminen encontrando una forma coherente dentro de la novela.


¿Puedo empezar una novela por un personaje y no por una idea?

Sí. Un personaje puede ser el origen de todo. Después tendrás que averiguar qué historia es capaz de ponerlo realmente en movimiento, qué desea, qué se opone a él y qué pregunta narrativa abre su presencia.


¿Puedo escribir una novela sin planificar?

Sí, pero escribir sin escaleta no significa escribir sin estructura. Puedes encontrar la estructura mientras avanzas y reconocerla después durante la revisión. La diferencia está en cuándo resuelves las decisiones, no en si esas decisiones existen.


¿Qué hago si tengo demasiadas ideas?

No intentes introducirlas todas en una sola novela. Pregúntate cuál produce el conflicto más fértil, cuál necesita ser escrita ahora y cuál podría sostener un personaje y un recorrido completos. Las demás no desaparecen; pueden pertenecer a otras historias.


¿Y si no tengo ninguna idea?

Empieza por tus obsesiones, preguntas y contradicciones. Mira aquello a lo que vuelves cuando lees, conversas o piensas. No necesitas esperar una iluminación extraordinaria: necesitas una materia que produzca suficiente curiosidad como para empezar a hacer preguntas.


¿Cómo sé si una idea puede sostener una novela?

Comprueba si empieza a generar personaje, conflicto, decisiones y consecuencias. Si cada pregunta abre otras y empiezas a imaginar cambios posibles, hay material narrativo. Si solo puedes explicar el tema pero no imaginar qué hace alguien dentro de él, todavía necesita desarrollo.


¿Cómo sé quién debe ser el protagonista?

Busca a la persona cuya relación con el conflicto produzca más presión y más posibilidades de cambio. El protagonista adecuado no es necesariamente el más simpático ni el más extraordinario, sino aquel cuya presencia hace que esa historia concreta tenga sentido.


¿Primera o tercera persona?

No existe una respuesta universal. Piensa primero en qué necesita experimentar el lector: qué debe saber, qué debe ignorar, desde qué proximidad quieres que viva los acontecimientos y qué mirada quieres que impregne la historia. Después elige la forma narrativa que mejor produzca ese efecto.


¿Cuántos capítulos debe tener mi novela?

Los que necesite su estructura. Resulta más útil comprobar la función de cada capítulo que perseguir una cifra. Si un capítulo no modifica nada y puede eliminarse sin consecuencias, ahí tienes una pregunta mucho más importante que su extensión.


¿Cuál es la diferencia entre historia y trama?

La historia es aquello que ocurre; la trama es la organización concreta mediante la cual decides que el lector lo experimente. Orden, información, silencios, narrador, ritmo y relaciones convierten unos acontecimientos en una experiencia narrativa determinada.


¿Qué hago si me bloqueo mientras escribo?

Antes de buscar inspiración nueva, vuelve al último punto que tenías claro. Comprueba qué quiere el protagonista, qué se le opone y qué consecuencia debería producir lo último que ha ocurrido. Muchas veces el bloqueo narrativo señala una decisión pendiente más que una ausencia de imaginación.


¿Cuándo debo empezar a revisar?

Cuando tengas suficiente material para comprender qué historia has escrito. Corregir permanentemente las primeras páginas mientras el resto todavía no existe puede dejarte atrapado en una zona que cambiará cuando conozcas el final. El primer borrador necesita avanzar; la revisión necesita mirar el conjunto.


Conclusión: los pasos son una brújula, no una receta

Escribir una novela paso a paso no consiste en avanzar obedientemente del uno al doce. Consiste en conocer las piezas que hacen posible una historia completa y aprender a reconocer cuál necesita atención en cada momento.


Puede que empieces por el personaje y después encuentres la idea. Quizá conozcas el final antes que el principio. Tal vez una escena aparezca de golpe y meses más tarde comprendas dónde pertenece. Todo eso forma parte del proceso.


La libertad no desaparece cuando conoces la técnica. Ocurre casi lo contrario. Cuando sabes qué función cumplen una escena, un capítulo, un conflicto o una estructura, puedes utilizarlos, cambiarlos, retrasarlos, romperlos o buscar otra solución con mayor conciencia.

Ese es el sentido de los doce pasos: que no dependas de una receta y tampoco tengas que avanzar a ciegas.


Seguir trabajando tu novela

Si ahora quieres pasar de la explicación a tu propia historia, en Aprender Gratis encontrarás cuadernos, guías y materiales para trabajar estructura, personajes, capítulos, comienzo, diálogo y otros aspectos de la novela.

Si prefieres recibir cada semana nuevas herramientas narrativas y mirada editorial para seguir afinando tu manuscrito, puedes suscribirte a mi Boletín de escritores. Allí comparto materiales de escritura, análisis narrativo, recursos y contenidos que no dependen de que estés empezando o de que lleves ya mucho tiempo escribiendo.


Y si tienes una dificultad concreta en tu manuscrito y necesitas aclararla de forma individual, puedes consultar cómo funciona la tutoría narrativa y editorial.


Artículos relacionados

Si quieres continuar desde esta guía general, estos artículos desarrollan algunas de sus zonas fundamentales sin repetir el mismo trabajo.


La novela no es ideas. Te sirve cuando existe una intuición inicial, pero todavía necesitas convertirla en una pregunta y una historia capaces de crecer.


La estructura de una novela. Amplía el recorrido global, la relación entre las partes y la forma en que una trama se sostiene.


Cómo crear personajes redondos. Profundiza en la construcción del protagonista y del sistema de personajes cuando esa es la zona que necesita más trabajo.


¿Cómo construir escenas paso a paso? Lleva la construcción hasta la unidad más pequeña de avance narrativo y permite trabajar la novela escena a escena.


La revisión de la novela. Es el paso natural cuando la historia ya ha dejado de ser un proyecto y existe un borrador que puedes mirar como un conjunto.


Sobre la autora

Soy Jimena Fer, editora de mesa, lectora editorial y especialista en narrativa. Llevo más de veinte años trabajando con escritores y manuscritos, desde la construcción y el análisis de novelas hasta la valoración editorial y la preparación de textos para publicación. Puedes conocer mi trayectoria en Quién soy.


Fuente y desarrollo

Artículo de elaboración propia de Jimena Fer, construido a partir de mi experiencia editorial y docente trabajando con escritores y manuscritos. Publicado originalmente en 2022 y actualizado en 2026 para ordenar el proceso completo de construcción de la novela, diferenciar sus etapas y conectarlo con los contenidos específicos y recursos prácticos del blog.



Una novela no se sostiene porque sus piezas hayan aparecido en un orden perfecto. Se sostiene cuando cada una encuentra su función y empieza a relacionarse con las demás.

El mapa puede cambiar mientras escribes. Lo importante es que puedas reconocer dónde estás, qué está ocurriendo en tu historia y qué pieza necesita ahora tu atención.



2 comentarios


danieltobar66
23 mar 2025

gracias

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gauriel1
12 feb 2025

Sencillamente magistral.

La cantidad de información que regalas no tiene precio. 🌺😍

Un millón de gracias Jimena y ahora.. a seguir trabajando con todas estas herramientas.

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