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Escribir bien

Actualizado: 18 ene

Escribir bien depende de varios factores. Te facilito un test y cada uno de los aspectos que necesitas tener en cuenta.


Voy a desarrollar este tema a partir de los siguientes puntos:

4 aspectos para escribir bien

1. La fuerza de la historia
2. La voz narradora
3. El dominio del lenguaje
4. El dominio narrativo

Test

Respuestas


4 aspectos para escribir bien

Empecemos por tener en cuenta qué factores inciden y ayudan a escribir bien. No se trata de algo que podamos dilucidar con un sí o un no. Escribir bien es algo más completo y complejo. En general, podemos fijarlo en una imagen de este tenor:




1. La fuerza de la historia

Una historia impacta porque tiene gracia. Me refiero a la gracia con “G” mayúscula. Esto ocurre cuando nace de una experiencia verdadera del autor, no de ideas. Invita a zambullirse en una experiencia, no en una suerte de panfleto de cómo deben ser las cosas. La experiencia evocadora y la gracia son las dos caras de la misma moneda de escribir bien. Por eso se estrellan los productos y alcanzan las estrellas las historias con vida. Cuando una historia tiene fuerza, más allá del género que sea o si es narrativa o literatura, ofrece una revolución. Cuando se escribe bien, la novela o el libro de no ficción implica esta gracia, esta fuerza y una revolución interior de mayor o menor calado. Nace de tu pasado, de aquello que a ti te resulta evocador. Escribir bien surge de tu verdad.


2. La voz narradora

Es lo que dota de originalidad a una historia y es algo muy buscado en las editoriales. Es uno de los aspectos brillantes de escribir bien. Aborrece de la mentalidad de bien/mal; si está bien un narrador u otro; contar esto o aquello. No me canso de repetirlo. Cultiva tu mirada. Tienes toda una serie sobre la inspiración en Inspiración para crear y escribir y en 15 formas de inspiración que te ayudan a expandir y multiplicar tu voz narradora. Para eso están, funcionan y sirven. Escribir bien nace una visión, la tuya, que es única. Las historias son más o menos las mismas. Lo que las hace originales es la visión de cada autor. La originalidad en sí misma no está ni bien ni mal. Está más allá. Y simplemente ocurre. Se respeta y punto. Si piensas sobre esto en términos de bien o mal, te estás asesinando tu visión. No lo hagas, por Dios te lo pido.


3. El dominio del lenguaje

Es la perla que brilla en tu escritura. Se cultiva. Te has de convertir en una ostra que la hace crecer desde una partícula poco noble. Escribir bien y dominar el lenguaje para expresarte y emocionar requiere tiempo, dedicación y exige muchas lecturas con una mirada de autor, no solo de lector. Es por donde se caen muchos escritores sin persistencia ni amor por la escritura porque se obsesionan con sus dificultades, no se entregan y no luchan por la perla. Su mediocridad los vence y no son capaces de perdonarse. La mediocridad es algo que nos pertenece a todos como género humano, pero algunos la mantienen a raya e incluso abrazan la excelencia. Tú decides qué quieres hacer. ¿Quieres escribir bien? Puedes trabajar y mejorar. Eso es lo que hacen los escritores que se entregan a su oficio. Desarrollar este aspecto requiere determinación, búsqueda de la precisión y un amor total por el lenguaje. Lee autores de mucha calidad, nútrete con ellos y de ellos. Lee poesía para desarrollar la precisión del lenguaje e imágenes poderosas. En agosto de 2022 he dedicado un espacio a esto cada día en Twitter y empezamos por aquí. Te puede llevar toda la vida, como todo amor que vale la pena. De ti nacerán perlas, lo veo muy a menudo. Para escribir bien necesitas el nivel de lenguaje de la poesía de calidad porque es tu superalimento.


Este fue el primer poema de la serie #EmociónyPalabra de este agosto de 2022:



4. El dominio narrativo

Ay, es uno de los abismos, otro, lamentablemente y enorme. Mucha gente cree que escribir es ponerse a hacerlo y volcarse sobre la página en blanco. Esa visión facilita bárbaramente el bloqueo, además.

Para empezar necesitas dominar la base. Noto que falta mucho lo esencial. A nadie se le ocurre construir una casa firme sin conocer lo básico para hacerlo. Ni para bailar ni pintar ni hacer zapatos. Y sin embargo, se cree que escribir es ponerse a hacerlo y ya está.

Una vez que conoces lo básico tienes que ponerte a domesticarlo, escribir, equivocarte, revisar y mejorar. En este apartado también hay mucho escritor con miedo a sus errores, una act