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  • Foto del escritorJimena Fer Libro

La criba editorial: la verdad sobre publicar un libro

Actualizado: 16 abr

Puedo contarte en primera persona cómo se hace la selección de manuscritos desde el inicio, lo que suele llamarse la criba editorial porque es uno de los trabajos editoriales que he realizado para Planeta y un par de agencias editoriales.

Como hay una enorme falta de información al respecto, mucha gente con tal de llamar la atención afirma cualquier cosa y la desinformación aumenta de manera desorbitada. En las redes he leído grandes despropósitos y tanto es así que me he decidido a contar sobre el proceso de criba desde mi experiencia con este trabajo de selección de manuscritos. Me imagino que si cuento sobre el proceso de la criba editorial, me evitaré leer afirmaciones categóricas sin sentido alguno sobre cómo publicar un libro, sobre que la selección de manuscritos depende de los seguidores y otras cuestiones peregrinas que nada tienen que ver con el manuscrito en sí o sobre que la criba editorial solo se ocupa de si un texto engancha o no.

Las conclusiones que comento aquí nacen de mi experiencia directa durante cinco años haciendo este trabajo específico de criba editorial inicial.


Te lo cuento en siete pasos y son los siguientes:


Y de repente hay un manuscrito diferente que pasa la criba editorial



Quieres publicar un libro, mandas un email o una carta al departamento de selección de manuscritos.

Un autor acaba su manuscrito y se dice: "Quiero publicar un libro, mando un email o una carta al departamento de selección de manuscritos." Sin este autor no se inicia el proceso editorial. Ahora bien, se supone que cada escritor que lo hace ha entrado en la web de la editorial y se ha informado bien sobre lo necesario. Hay editoriales que piden una propuesta detallada y otras, no. Esto es importante para no hacerle perder el tiempo a la gente que se encarga de la selección de manuscritos con emails que no conducen a nada más que confusión, frustración y rechazo.

Si quieres considerar los caminos que puedes seguir en editoriales al dar tu manuscrito por acabado, te sugiero que leas este artículo de mi blog porque sigue tan vigente como cuando lo escribí: Quiero publicar un libro, ¿qué C*%0$ hago ahora?


Cada texto que llega a una editorial queda registrado, es una cuestión legal. Nada de se pierde, nada se tira antes del proceso editorial. También existe la fantasía de que no se leen, no se abren y no sé... solo me falta escuchar que implosionan por combustión editorial interna. No es cierto.

Mucha gene está atenta porque los buenos manuscritos no caen del cielo. Hay mucha gente que quieres escribir, hay poca gente que se entregue a hacerlo de forma seria. Cuesta mucho dar con buenos manuscritos, esta búsqueda es un trabajo en sí mismo. También quiero dejar claro que la gran mayoría de editores respeta mucho a los autores. Si te encuentras con un profesional editorial que se burla o menosprecia de alguna manera los manuscritos, no te fíes y huye. Se trata de alguien que no sabe que su trabajo depende de ti, de cada autor, literalmente. Personalmente no soporto este tipo de gente que necesita sentirse mejor que quien sueña con escribir, como si hubiera intenciones mejores y peores. Tampoco me gustan los que dan palmaditas en el hombro sin ton ni son. Quien se burla de manuscritos tiene un problema personal, necesita sentirse más importante o mejor que otros y ya ni hablemos del tamaño de... su capacidad profesional. Más allá de que una persona lo haga fatal, regular, mejor o brillante, hay un respeto básico por la profesión que es imprescindible si amas la profesión. Todo lo demás, sobra. Y si quieres escribir de verdad, hazlo, simplemente hazlo.


Llega el email o carta al departamento de selección de manuscritos

Está en la bandeja de entrada de la dirección de correos del departamento de selección de manuscritos. Llega el email o carta al departamento y se comprueba cada mañana o tarde, depende del volumen del trabajo. La secretaria técnica lo registra con todos los datos y lo reenvía al editor junior que se encarga de la criba editorial. Cada manuscrito tiene un número de registro. Estamos con el un correo electrónico o una carta del autor, suele incluir el manuscrito, aunque no siempre. Este email eres tú como escritor que saludas y te presentas.


Ahora bien, imagina que vas a una entrevista de trabajo de selección para un puesto en concreto, ¿cómo te presentarías? Lleves un traje de Gucci o ropa de Carrefour, estará limpia, muestra tu presencia, tu cuidado. No hace falta una gran marca para mostrar tus ganas, tu orden, tu capacidad y tu atención, ¿verdad? Pero sí es necesario que demuestres que eres alguien que sabe lo que hace. El email o carta que envías cumple con esa función de tu presencia, insisto, y generas una primera mirada.


He visto de todo en estos emails y muy pocos claros, que van al grano, precisos y concisos. Algunos parecen un whatsapp; otros son una declaración personal y casi una confesión; muchos son listas de cosas y premios y más. Pocos emails logran causar una buena primera impresión. En mi experiencia, menos del 5%. Incluso menos del 2%, qué quieres que te diga. Algo tan básico y tan poquísimos escritores son capaces de hacerlo.


Entonces, bueno, ponte en mi lugar o en el de cualquier editor que abre esa carta o ese email inicial para la criba editorial. Te estás presentando a una selección de manuscritos. Imagina estas dos situaciones:

  1. es un email extensísimo, hay que adivinar qué presentas, hay una lista de todos los premios que has ganado desde pequeño, una enumeración pesada, me cuentas que escribes desde pequeño, te confiesas y adjuntas un manuscrito;

  2. es un email en el que solo aparece una frase: “adjunto mi manuscrito” y a veces es “adjunto mi manuscrito para su selección”.


¿Cuál de esos dos autores te invita más a leer su obra?

Ya te contesto yo: ninguno de los dos. Y ya nos hacemos una idea de que su historia carecerá de la claridad más básica. Esto es ni más ni menos el efecto del email o carta de presentación. Si en un día te encuentras con veinte o treinta de este tipo o más y en cada uno hay un manuscrito de similar categoría, vas a acabar desanimado. Pero es la tónica usual. Y es parte del trabajo.


Muy importante: cuando mandas un manuscrito no estás compitiendo con los demás que también lo hacen sino con los autores de la casa.

Empieza la criba editorial: abro el manuscrito para analizarlo y considerarlo en la selección de manuscritos

Estoy frente a la pantalla, intento olvidar el email poco prometedor que orbita en mi cabeza de manera insistente. Accedo al manuscrito para analizarlo y considerarlo en la selección de manuscritos. Estoy en el título, abro la plantilla de informe de criba y completo los datos del título, autor y extensión. Voy a empezar a leer, cada decisión que tome estará justificada tanto desde el punto de vista narrativo como desde la cabida de ese texto en la editorial, es decir: si interesará o no a los lectores habituales del sello y porqué.

 

Ya vengo con poca fe del email inicial del autor en los supuesto caso anterior. Pero, a pesar de todo, con ganas de que el autor me sorprenda. Todos los editores en todas las editoriales sin excepción quieren encontrar el diamante. La joya es ese texto que entretiene, atrapa, cuyos personajes enamoran y narra una historia que no te deja ni ir al baño, que te golpea al inicio, te encadena al desarrollo y te deja huérfano al final. Estas son ideas generales editoriales y la forma en que se alcanzan cambia de sello editorial a sello editorial. Incluso dentro de un mismo grupo, como Planeta por ejemplo, no es lo mismo un texto para Seix Barrall que para Espasa. O ya en Penguin, otro ejemplo, no se mide de la misma manera un texto para Lumen que para Plaza o Suma. Pero los criterios son los mismos. Y son los mismos porque tu texto está en manos de profesionales, no entre diletantes caprichosos.


La selección de manuscritos responde a criterios muy objetivos que depende de la experiencia de cada editor. La criba editorial no puede depender del gusto personal de un editor.

La narrativa es amplia, cada sello tiene unos requerimientos narrativos específicos. El editor de cribas o yo misma, ya que he hecho este trabajo durante cinco años, tiene una experiencia que le permite distinguir los sellos y sus exigencias. Es más, conocemos lo que se está publicando y las características de las editoriales en general, nos informamos constantemente. Hay que contemplar tendencias, lo que necesita cada sello, lo que espera y saber justificar cada decisión incluso cuando crees, como editor, que has dado con algo valioso que no cabe en las categorías habituales.

En estos momentos cuando abro el manuscrito, en mi cabeza está toda mi experiencia y la información editorial del momento. En el mundo editorial nadie te enseña nada, nadie te explica nada ni hay tiempo. Así que cada uno se forma e investiga por su cuenta. Y si eres un consultor externo, olvídate de que te expliquen algo a menos que esté mal, eres tú quien propone y a veces te contestan. Si te toca hacer cribas es porque te lo han propuesto y has aceptado. Es mi responsabilidad dar con los mejores manuscritos y justificar cada una de mis decisiones al resto del departamento editorial.


Comienzo a leer el texto, la criba editorial. Y leo la primera página

Respiro hondo y espero lo mejor. Comienzo a leer el texto, empieza la criba editorial. Y leo la primera página. Si bien el verbo que utilizo es “leer” no es el que más se ajusta. Cuando trabajo, no leo como tú ni como cualquier lector, para nada. En mi mirada hay un análisis narrativo profundo y años de experiencia editorial. Si quieres tener una ligera idea del tipo de lectura necesaria, te cuento que lo que hago en CLAVES DE AUTOR con un ejemplo más abajo . Es lo que más se acerca a este tipo de visión. Ahora mismo y a continuación de este párrafo tienes el enlace y allí te encontrarás con dos ejemplos directos y claros. Se trata de dos guías: una muestra y una guía extra con el texto y un audio cada una, con mi análisis del comienzo de dos libros diferentes. Es una forma de leer técnica.






En mi trabajo hay mucho más, obvio. En plena feria de Frankfurt he tenido que leer manuscritos de 350 páginas en una hora y dar mi opinión analítica porque eso es un apoyo para editores que así deciden si comprar o no un manuscrito original.

Ya en la primera página del manuscrito de la criba puedo apreciar nítidamente de qué es capaz el autor en cuestión. ¿Y qué estoy buscando? Pues que domine todo lo que menciono en el cuaderno de requisitos editoriales, también te paso el enlace más abajo. Hay escritores que convencen incluso con una frase, créeme. Entonces procedo a completar el informe. A continuación puedes acceder directamente al cuaderno con ejemplos y una lista clara de los requisitos editoriales más fundamentales. Todo esto es realmente lo que determina que se considere tu manuscrito.






El informe de criba editorial

Empiezo a rellenar el informe de criba editorial. Lo conozco muy bien porque lo diseñé yo para Planeta, antes no había nada. Dejo claro que no me pagaron nada extra por diseñarlo, me lo aprobaron varios editores sin más, de la forma usual: si no te dicen nada es que vale. Mis diversas plantillas siempre han sido diferentes y las han adoptado en varias editoriales.


¿Cuáles son los elementos de la plantilla de criba inicial? Se valora el planteamiento de la premisa inicial, el comienzo, el desarrollo, el final, es estilo, el tono, la voz narrativa, los personajes, los diálogos. Se recomienda o no la consiguiente lectura para los lectores profesionales y se cierra el informe con si el manuscrito abrazará a los lectores de una forma única y especial. También adjunto la lista de los sellos en los que puede caber y la sensación general desde el punto de vista narrativo.


A un editor con experiencia no le hace falta leer todo el texto, especialmente cuando no pasa la criba porque en general lo que se manda a editoriales peca de lo mismo: textos planos, autores que no han estudiado narrativa ni conocen la técnica. Sucede en todas las editoriales.

En cada uno de los apartados de la plantilla se da un ejemplo, se cita una página. Se justifica todo. Es crucial justificar cada decisión y cada apreciación en la selección de manuscritos. Del grupo de los que manuscritos que no pasan, la gran mayoría se parece: personajes planos, un comienzo sin estructura, diálogos que no aportan contenido o están muy forzados, un género poco claro, una página inicial sin fuerza y un largo etc. Ah, y un lenguaje que si bien es correcto y se nota el paso por el corrector, no expresa nada o casi nada. Es decir: bastante mal.


Para que un texto enganche a los lectores es imprescindible que haya un trabajo serio de escritor, una estructura muy bien trabada, una trama fuerte, personajes muy bien desarrollados, una capacidad expresiva y un estilo visual. Todo eso y más ya se aprecia en la primera página. Insisto: todo esto se refleja en la primera página cuando se trata de una novela bien escrita. La criba de manuscritos responde a criterios narrativos muy específicos. Si la primera página no invita, se pasa a la última, y por regla general, sin excepción se comprueba que aquello no tiene ni cabida ni potencial. Luego es ir a buscar las excepciones a lo largo del texto. No suele haberlas. En mi experiencia con mis cursos he comprobado que no suele deberse a la falta de talento sino al vacío en técnica narrativa. Hay mucha gente con muchas ganas de escribir una buena novela, pero sin conocimientos y sin visión narrativa, todo lo cual se aprende.



Y de repente hay un manuscrito diferente que pasa la criba editorial

Pasa un manuscrito y otro. Otro manuscrito, sigue la criba. A veces me pregunto cómo es posible que alguien con el sueño tan poderoso de contar historias no se plantee estudiar un mínimo de narrativa. Leo en silencio porque hay mucho que analizar. Me he quitado el whatsapp y las notificaciones varias porque no quiero distracciones. A veces me pongo un video de ASMR o de sonido de lluvia. Me detengo, respiro, hago acopio de la serenidad necesaria para apreciar aquello que pocos ven. Me tomo un té. Y de repente hay un texto algo diferente. Avanzo con cautela, me detengo más, le presto atención. Pero no acaba de cumplir con las expectativas narrativas de calidad mínima para la selección de manuscritos. Sigo adelante. Otro manuscrito y otro. No hay cambios. De la forma más inesperada aparece el texto que rompe esa norma. A veces he hiperventilado de la emoción y no estoy exagerando. Cuando un editor da con un texto interesante se emociona y lo defiende con uñas y dientes. Si escribes una buena novela te vas a encontrar con mucha gente que va a querer ayudarte sin pedirte nada a cambio y a veces sin que ni tan siquiera lo sospeches. Lamentablemente, hay escritores que creen que el mundo editorial está plagado de gente poco profesional y que va en contra de los escritores. A ver, mediocres los hay en todas partes y yo también me los he encontrado y alguno me ha hecho la vida difícil si ha podido. Soy muy crítica con el sector. Más allá de todo eso, es cierto que vas a encontrar gente del sector que te apoyará si escribes bien y no eres demasiado insoportable.


Parte del trabajo de editor es descubrir valores y los buenos manuscritos no caen ni del cielo ni de los árboles. Un libro implica una inversión importante y hay que asegurarse de que saldrá bien. Para eso hay criterios, no gustos personales sin más. Es una enorme responsabilidad y con esto no se juega. Se procura que sea una apuesta segura. También cuenta mucho el olfato del editor. No se trata solamente de que será un libro que se venderá mucho, hay sellos que sostienen dos y tres ediciones a un autor porque creen en su capacidad aunque al inicio no venda lo deseado. Un manuscrito que se acepta implica el trabajo de al menos 10 o 15 personas. No es broma.

A lo largo de mis 18 años de experiencia editorial solo me he encontrado con dos casos de autores de gran talento de llegaron antes de tiempo y no tuvieron suerte en un momento preciso. Tengo mis teorías al respecto. Pero a la larga publicaron otro libro y les ha ido muy bien. Así suele ser.


Cada editorial tiene sus cupos anuales en la criba editorial de manuscritos

Así es y te lo repito: cada editorial tiene sus cupos anuales en la selección de manuscritos. Hay espacio para libros de autores de la casa, para autores con agente y para “espontáneos”, así se llaman los que no tienen agente ni les conoce nadie. Cada editorial tiene sabuesos que buscan por todas partes. Y no, no se llaman "scouts literarios", esos se ocupan de otras cuestiones en otros espacios. Todo editor es feliz cuando encuentra un texto valioso que le puede llegar de la forma más inesperada: por fe, por destino o por alguien. Todo se analiza. Sea quien sea, enchufado o no, influencer o no, santo o no. Todo se analiza, todo se criba. Y la gran y enorme mayoría no superan la criba editorial. Insisto: un libro es una inversión importante de dinero, trabajo y tiempo. No se bromea con esto.


Si un texto pasa la criba inicial, que es una suerte de colador donde solo se queda lo que tiene valor o potencial firme, entonces se enviará a los lectores profesionales que lo leen a fondo y redactan un informe de unas tres o cuatro páginas aproximadamente. El recorrido no se acabará entonces. El camino es largo. Hay más gente que leerá o descartará textos. Hay informes de criba, de lectura y de trabajo. La criba editorial es solo el primer paso de muchos en la selección de manuscritos.



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